Vida cultural

Diario Palentino

20 de febrero de 2022

Apasionada de la belleza centenaria, y a veces milenaria, de los pueblos, la profesora de Infantil Aurora Maiso comparte con ‘DP’ sus diez lugares favoritos de la provincia.

PASIONES Pensar, charlar, imaginar, filosofar, leer, pasear, emprender, fotografiar, cuestionar, perorar… Me encantan los libros de Mundodisco, de Terry Pratchett, en especial los de Yaya Ceravieja. Y, por supuesto, adoro a mis gatos Hemingway, Terry y Reina y a mis sobrinas perrunas Lina y Kiwi.

 TRAYECTORIA Estudié Periodismo en Salamanca y luego Magisterio en La Yutera. Sin embargo, mi primer trabajo fue de directora de la residencia Casado del Alisal de Villada. Ahora ejerzo como maestra de educación infantil en Cantabria y coordino la Asociación de Ludópatas en Recuperación El Azar de Palencia.

 1.Requena de Campos.  «Mi pueblo es parte de quien soy. Mis recuerdos de infancia están en sus calles, en los columpios de la plaza del Ayuntamiento, en su iglesia del siglo XVI (construida por mandato de Antonio de Rojas, hijo del señor de la villa) que preside la vida del pueblo, en el paseo de las eras hasta el Canal de Castilla, en las bodegas donde en su tiempo tuvieron su palacio los condes del lugar. Soledad en invierno y bullicio en verano».

2.Frómista. «De Requena a Frómista ni sé la de veces que habré ido en bici. Ampliamente conocida por las esclusas del Canal o por San Martín, a mí me sabe a las rosquillas y los nevaditos de la panadería Salazar, a la leyenda del milagro del judío, a las fiestas del Ole (que celebré con mis quintos), a mi querida maestra de párvulos, Doña Maruja, y a mi amiga Marta».

3.Carrión de los Condes.  «Mi vinculación y pasión con Carrión es a través de mi padre, que fue profesor allí y tiene varios libros junto con Juan Ramón Lagunilla que arrojan luz sobre determinados hechos históricos. Creo que la familia de los Banu Gómez, la increíble historia de la monja de Carrión (Luisa Colmenares), el rabí Sem Tob, así como la judería, a través de tantas conversaciones, forman parte ya de mi memoria».

4.Curavacas.  «El Curavacas y toda la Montaña Palentina han sido el destino de muchas excursiones familiares a lo largo de los años. Retrocedo en el tiempo y siento las gélidas aguas del pozo Curavacas, llenas de tritones, a mi padre con mi hermano en los hombros, las perras chapoteando y esa sensación de plenitud, de vida».

5.Biblioteca Pública. «De Palencia lo que siempre me gustó, y de lo que más presumía cuando estudiaba en Salamanca, fue su rica vida cultural. La biblioteca sigue tendiendo la mano a artistas, poetas, inconformistas e impulsores de cultura. Y su directora, María José, no vacila en ofrecer propuestas para mantener vivo ese espíritu. Aunque hay otros espacios, este sigue siendo el más accesible para quien quiera solicitarlo».

6.El Bianco.  «Hay pocas cosas que me reconforten más que quedar con mis amigas o salir de la biblioteca cargada de libros e ir a tomar un café y un pincho de tortilla al Bianco, sentada en su terraza al sol en la plaza de San Pablo. No es solo que tengan (para mí) la mejor tortilla, es que es un lugar de encuentro con viejos y nuevos amigos, con el fluir de la vida de Palencia».

7.Dolmen de la Velilla.  «Lo encontré un día por casualidad, apenas una señal en una carretera secundaria. Subes una loma y allí está, como un tesoro abandonado. Apenas se ve el perímetro y la base del que fue un notable enterramiento en el III milenio a.C. Un árbol señala su presencia a los acelerados conductores de la A-67 o, quizás, solo sea a mí».

8.Villamartín de Campos y Tabanera de Cerrato.  «Con una amiga y socia, Rosa Blanca, hemos recorrido palmo a palmo ambos pueblos, hemos buceado en su historia, nos hemos admirado de su presente y hemos tenido la fortuna de poder recoger todo eso en sendos escudos municipales. Me admira cómo ambos pueblos son capaces de fijar y atraer población en esta época tan urbana».

9.San Pedro Cultural.  «Mucho había oído hablar de él cuando lo visité, pero nada te prepara para el magnífico espectáculo que representa. Si la restauración y adecuación son fantásticas, la explicación del guía eleva la categoría de la visita. Convertir unas ruinas en un centro cultural astronómico es, sin duda, una idea magistral y un reclamo para Becerril y para toda la provincia».

10.Villas romanas de La Olmeda y La Tejada.  «Hay sitios donde siempre vuelves. No sabes muy bien por qué, pero te atrapan. Yo siempre vuelvo a las villas romanas de La Tejada y de La Olmeda. Ver semejante lujo y sofisticación del pasado me lleva a soñar con cuanto estas tierras han horadado, me hace pensar en todos esos oficios perdidos, en tanta sabiduría enterrada y en cómo nos mantenemos en la misma senda, que nos lleva a ser turistas de nuestras oportunidades perdidas».

Respecto a esta noticia usted puede comentar lo que desee a continuación…

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Quizás también te interese leer…