El siglo XX supuso un importante paso hacia adelante en servicios públicos para los vecinos de Castromocho.

De finales del siglo XIX es el actual Reloj de la villa que si bien ahora no es de gran utilidad, pues todo el mudo tiene reloj de pulsera, si que lo fue en su día cuando los relojes del pueblo se contaban con los dedos de la mano. Colocado en lo más alto del pueblo se oían y se siguen oyendo los cuartos, las medias y las horas en punto.

La gente comenzó a concienciarse de la importancia de los estudios y empezó a enviar a sus hijos a la escuela en vez de al campo a muy temprana edad. Debido a este cambio de mentalidad Castromocho llegó a contar con dos escuelas públicas: las Viejas y las Nuevas aparte del parvulario de la Sr. Josefa.

El Rey Alfonso XII inaugura en 1912 la vía férrea Palencia – Palanquinos – Villada lo que permitía a los vecinos del pueblo mayor facilidad para desplazarse a la capital de provincia así como a los pueblos colindantes. Corría un tren mixto, es decir, de pasajeros, mercancías y correo. Después de la guerra se puso en funcionamiento el Autovía, sólo para pasajeros.

El 2 de Abril de 1.945 se inaugura el teléfono público, el primero de la zona, lo que supuso un importante empuje económico para el pueblo ya que los vecinos de los pueblos colindantes que necesitaban de su uso tenían que desplazarse a Castromocho. Fue instalado en la casa que ocupaba el Servicio de Correos en la calle del Medio y regido por José Alonso y su esposa Juan del Valle.

Contemporáneo al ferrocarril fue la Cooperativa Católica Agraria, más popularmente conocida con el nombre de El Sindicato fundado el 10 de julio de 1911 por D. Dionisio Benito. Esta asociación tenía por fin el desarrollo y la defensa de los intereses agrícolas y el perfecciona-miento moral, intelectual y material de los asociados y sus familias.