La mitad del centenar de alumnos que entran al Conservatorio tienen entre 8 y 9 años

El Norte de Castilla

2 de mayo de 2022

Abierto hasta el día 13 el plazo para optar a pruebas de acceso en veinte especialidades, con piano, violín o guitarra como las más demandadas.

«Sin música la vida sería un error», dijo el filósofo Friedrich Nietzsche. Eso deben pensar también los casi cien aspirantes que cada año presentan la solicitud para entrar al Conservatorio Profesional de Música de Palencia, que abre hoy martes, 3 de mayo, su plazo de admisión para acceder tanto a las Enseñanzas Elementales como Enseñanzas Profesionales de música.

Hasta el 13 de mayo se podrán solicitar las pruebas de acceso, reingreso o traslado que se realizarán en el mes de junio y que permite estudiar hasta veinte las especialidades distintas: canto, clarinete, clavicémbalo, contrabajo, fagot, flauta de pico, flauta travesera, guitarra, oboe, órgano, percusión, piano, saxofón, trombón, tromba, trompeta, tuba, viola, violín y violoncello.

Una oferta académica que por el momento el centro no está pensando en ampliar ya que, aseguran, las veinte especialidades ya existentes satisfacen perfectamente la demanda de los palentinos. Aunque en el futuro no descartan incorporar algún otro instrumento, explica el director del Conservatorio Profesional de Música de Palencia, Enrique Abello.

De estas veinte especialidades, hay algunas con más demanda que otras ya que piano, guitarra o violín también cuentan con más profesores que otros instrumentos. El resto de ellos disponen solo de un profesor excepto flauta y clarinete que tiene dos. Esta estructura está también diseñada según las necesidades que tiene la orquesta.

El perfil de los alumnos de nuevo ingreso es muy diverso pero todos ellos tienen algo en común, que es la pasión por la música, en muchas ocasiones inculcada por su familia o círculo más cercano. Además, muchos padres también animan a sus hijos a que inicien esta educación porque creen que es necesario para su formación.

Enrique Abello destaca que la gran mayoría de los alumnos que finalizan los estudios en el centro no continúan con la carrera musical pero todos ellos han tenido un expediente académico brillante. «Estas enseñanzas, aparte de lo que aportan musicalmente, aportan mucha disciplina y acaban siendo muy buenos estudiantes», agrega Abello.

Durante el pasado curso, de las 95 personas que solicitaron el ingreso, la mitad tenían entre 8 y 9 años. La otra mitad de aspirantes tenían una edad que variaba desde los 15 años hasta la edad adulta, una circunstancia que prevén se repita también durante este nuevo plazo de admisiones y matriculas.

Respecto al número de plazas ofertadas, el centro sigue pendiente de los protocolos que se adopten por parte de la Junta de Castilla y León para el año que viene, por lo que el número de plazas puede variar desde las 50 hasta las 70. Con motivo de las restricciones impuestas durante estos años, el número de plazas se ha tenido que reducir sustancialmente.

El tamaño de las aulas ha visto reducido a nueve los alumnos en cada clase de lenguaje cuando normalmente estaban en quince o veinte, mientras que en las clases de instrumento de viento se han tenido que adaptar a dos alumnos como máximo por lo que los grupos de los cursos bajos se han tenido que estirar en gran medida.

Durante este curso que ya acaba, los alumnos de los instrumentos de viento, que evidentemente necesitaban tocar sin mascarilla lo han podido hacer gracias a los medidores de Co2 que se instalaron en las diferentes aulas y que les ha permitido seguir con la enseñanza. Enrique Abello destaca que no ha habido ningún brote en el centro durante el año. «Es evidente que los protocolos que hemos mantenido durante este tiempo de pandemia han funcionado porque no se ha registrado ningún contagio entre alumnos y profesores. Por ese lado estamos muy satisfechos del trabajo realizado y el esfuerzo que hemos hecho todos», afirma Enrique Abello.

Las horas lectivas de estos estudios van aumentando de forma progresiva, según avanzan los cursos siendo de 4 horas tanto en primero como en segundo (2 horas de la asignatura instrumento y 2 horas de la asignatura Lenguaje Musical) mientras que en tercero y cuarto tienen 5 horas lectivas semanales (las mismas que en los cursos anteriores más una hora de canto).

Cabe destacar que cada especialidad es diferente y, por tanto, en cada una de ellas habrá una carga lectiva distinta, explica Enrique Abello, también profesor de trompeta en el Conservatorio de Palencia.

Proceso de admisión

Para acceder al Conservatorio, hay que realizar una prueba de acceso aunque una vez superada, no es hasta el mes de septiembre cuando se confirma la obtención de plaza. Los alumnos que ingresen en primero deberán elegir antes de la matrícula una especialidad instrumental. Una vez asignada la especialidad es cuando se deberá formalizar dicha matriculación.

Para poder acceder a las enseñanzas elementales es necesario contar con una edad mínima de 8 años cumplidos en el año en el que se realice la prueba, aunque, de forma excepcional, podría ingresar un alumno con 7 años que acredite tener concedida la flexibilización de la escolarización por su condición de superdotación.

Por su parte, para la especialidad de canto la edad idónea para iniciar las enseñanzas será de 15 años para las mujeres y 16 para los hombres. Respecto a la edad máxima, el Conservatorio insiste en que no existe y que nunca es tarde para aprender música.

La prueba para acceder a primero de Enseñanzas Elementales no está vinculada a ningún instrumento y valora las capacidades rítmicas, melódicas y auditivas de cada aspirante. La puntuación obtenida, de mayor a menor, generará el orden de los listados de calificaciones, teniendo en cuenta que los aspirantes de 8 a 12 años tendrán preferencia en el acceso.

En el resto de los niveles, son pruebas de la especialidad solicitada, por lo que conlleva algún tipo de conocimientos previos. Cada uno de los ejercicios tendrá carácter eliminatorio y será necesaria una calificación mínima de cinco puntos en cada uno de ellos. Aquellos aspirantes que no tengan conocimientos musicales previos y quieran empezar desde el principio, realizarán la prueba a primero de Elementales y el resto deberán decidir a qué curso quieren acceder mediante dicha prueba, teniendo que demostrar los conocimientos necesarios para cursar con aprovechamiento las enseñanzas seleccionadas. Una vez presentado el documento de selección de especialidades, el centro va asignando las vacantes según el orden en el que se ha quedado en la prueba de acceso. Cuando el centro haya asignado la especialidad, es entonces cuando se deberá realizar la matrícula en los plazos previstos.

Adriana Guerra: «Aunque es menos conocido, me gusta cómo suena el fagot y su estética»

Adriana Guerra también es alumna del el Conservatorio Profesional de Música de Palencia desde hace tres años y en su caso escogió un instrumento menos conocido como el fagot, porque le gusta cómo suena y la estética que este tiene.

Al igual que su compañera Elena Prieto, Adriana Guerra también tiene 11 años y empezó a tocar el fagot desde una edad muy temprana.

Su elección choca con la que suelen hacer la mayoría de los niños a su edad, que muestran más interés por instrumentos como la guitarra o el violín, según se aprecia en las solicitudes de ingreso en el Conservatorio Profesional de Palencia.

Luis Miguel Sáez lleva nueve años como profesor en el centro y anima a los palentinos a que aprendan a tocar un instrumento ya que «es muy divertido y es algo apasionante».

Insiste en que nunca es tarde para aprender a tocar un instrumento, pero sí reconoce que es cierto que siendo pequeños la capacidad de aprendizaje es más alta. No obstante, también constata que los alumnos que tiene de mayor edad y que acuden muy motivados a las clases aprenden de una forma muy rápida.

Paula Bartolomé: «Al principio quería tocar el violín, pero ahora no cambio la viola por nada»

La viola, aunque es un instrumento de cuerda, no cuenta con la misma cantidad de adeptos que el violín o la guitarra. Por eso, aunque inicialmente muchos de sus alumnos llegan «de rebote», después no la cambiarían por ningún otro.

Este fue el caso de Paula Bartolomé, de 23 años, quien lleva seis en el conservatorio y ahora mismo está en segundo de profesional. Tras haber pedido entrar con la especialidad de piano, comenzó primero con la viola al no tener la posibilidad de acceder con su primera opción.

Tras los primeros meses, pronto descartó la idea inicial que tenía de pedir cambio a violín al pasar a segundo curso. «Fue tocar la viola y me encantó», confiesa. Paula también asegura que ha hecho muchos amigos durante este tiempo en buena parte gracias a los descansos entre las clases.

Siete años lleva dando clase Elena Fernández, profesora de Paula Bartolomé, quien afirma que lo más importante es que quien decida apuntarse no tenga una idea preconcebida de qué instrumento tocar porque «si te gusta la música, te va a gustar cualquiera de ellos», recalca la profesora.

Elena Prieto: «Mi padre toca el saxofón y ya estaba muy familiarizada con él»

Elena Prieto tiene 11 años y hace tres años que inició su andadura en el Conservatorio Profesional de Música de Palencia tras superar la prueba de acceso con la que pudo entrar directamente en segundo de Elementales tras haberse preparado en su pueblo natal, Villamuriel de Cerrato. En su caso, el instrumento que escogió fue el saxofón, no solo por lo mucho que ya le gustaba, sino también por la vinculación familiar que siempre ha tenido con él, ya que su padre lo toca desde hace años. Elena se muestra encantada de la decisión que tomó de ingresar en el centro musical y asegurar que lo que más le gusta es «la clase de saxo».

Marcos Palancares, profesor de Elena Prieto, lleva dando clase en el centro de Palencia más de diez años. El saxofonista profesional explica que la puerta está abierta a toda clase de perfiles tanto que ya sepan algo de música como que no y que quieran aprender desde cero o desde uno porque «todo el mundo sabe algo de música, eso seguro».

«Hay mucho por conocer y descubrir. Aquí tienen la oportunidad de abrir una puerta para que toda esa música pueda salir y la puedan compartir con su familia y amigos. Es una oportunidad maravillosa para formar y crear un grupo como una banda o una orquesta y compartir toda esa ilusión», explica el profesor.

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