Fuentes de Nava exhibe el San Sebastián de Alejo de Vahía

El Norte de Castilla

5 de mayo de 2022

La obra, de principios del siglo XVI y restaurada recientemente, se expone hasta el 30 de junio en el marco de Campos del Renacimiento.

El Museo Territorial Campos del Renacimiento acoge en su sede de Fuentes de Nava hasta el 30 de junio la escultura de San Sebastián realizada por Alejo de Vahía a comienzos del siglo XVI. Esta iniciativa pretende poner en valor el destacado patrimonio palentino. Para ello, durante tres meses (coincidiendo aproximadamente con el desarrollo de cada una de las estaciones), se presentará una obra de arte que estará expuesta en una de las localidades que conforman este Museo: Becerril de Campos, Paredes de Nava, Cisneros y Fuentes de Nava).

La presencia de la obra invitada permitirá reforzar la importancia de este escultor y entender mejor su singularidad artística, que le convirtió en uno de los talentos más particulares de finales del siglo XV y principios del siglo XVI.

Quienes visiten esta pieza, que habitualmente se encuentra en la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol (Arbejal, Palencia), podrán disfrutar de la restauración llevada a cabo en el año 2021 mediante el convenio suscrito entre la Diócesis y la Diputación de Palencia.

Cabe destacar la relevancia que tuvo el imaginero Alejo de Vahía en la zona. De hecho, en la propia localidad de Fuentes de Nava se conserva una pieza de este maestro que representa la Asunción de la Virgen. A su vez, la restauración reciente de la techumbre de madera del templo ha permitido atribuir a este artista los adornos escultóricos que posee y en los que se puede observar la figura del Padre Eterno rodeado por los símbolos de los evangelistas.

La escultura de San Sebastián de Arbejal, por sus características formales, se puede adscribir sin duda a la producción de Alejo de Vahía. Se trata de una talla de factura fina en la que se reconoce la mano directa del maestro, quien en esta imagen sigue el mismo tipo iconográfico que repite en otras obras del mismo tema, siempre variando elementos de forma aleatoria de modo que ninguna es igual a otra.

El santo está representado de pie, apoyado contra una columna con expresión serena y casi complaciente. Una melena ondulada cae sobre sus hombros formando sobre la frente los particulares dobles rizos y en su cuerpo desnudo, solo cubierto por el paño de caderas, se muestran las huellas de las heridas producidas por las flechas. La marcada curvatura de la espalda, así como la configuración de las piernas, cuyas rodillas y crestas tibiales son especialmente prominentes, pueden ser considerados como rasgos específicos de la obra del escultor.

En este caso, la imagen presenta como detalles especiales el bonete, prenda que ya aparece en algún grabado de principios del siglo XV, y la gran cadena de eslabones que adorna su pecho, un motivo que se repite en otras imágenes de Alejo de Vahía y que indica la elevada condición social del personaje.

Como ayuda para situar cronológicamente esta imagen puede servir la forma del paño que rodea horizontalmente el cuerpo formando pliegues casi paralelos y se anuda con un lazo en una de las caderas. Es muy probable que esta disposición se deba a influencia del escultor francés Felipe Bigarny introductor en Castilla de las formas renacentistas y autor del relieve en piedra del Calvario del trasaltar de la catedral de Burgos, obra contratada en 1498, donde se muestra esta modalidad. Bigarny, cuyo estilo fue considerado más moderno, desplazó a Alejo de Vahía en la ejecución del retablo mayor de la catedral de Palencia y ello hace pensar que, a partir de ese momento, el artista de Becerril optara por esta nueva forma, en sustitución del lienzo cruzado entre las piernas de pliegues quebrados y duros también utilizada por él y propio de la tradición gótica. El escultor utiliza los dos tipos de paño no solamente en las imágenes de San Sebastián sino también en tallas del Ecce Homo, crucifijos o yacentes.

Uno de los maestros más enigmáticos de finales del XV y principios del XVI

Alejo de Vahía es uno de los maestros más enigmáticos de finales del siglo XV y principios del XVI. De origen nórdico, este personaje fue vecino de Becerril de Campos, donde trabajó intensamente y dejó un gran número de obras. Alejo de Vahía no firmaba sus creaciones, por lo que su figura ha sido reconstruida gracias a los detalles comunes y a un estilo muy personal basado en la repetición de unos esquemas geométricos básicos que dan lugar a un gran parecido entre sus esculturas. Destaca también el tratamiento de la barba y los cabellos estructurados en ondas simétricas que dejan un vacío debajo del labio inferior en forma de copa.

Dentro de sus obras más importantes, cabe destacar el Abrazo Ante la Puerta Dorada (1485-1490), situada en el Museo Parroquial de Santa Eulalia, en Paredes de Nava, el Padre Eterno, que data de finales del siglo XV y que podemos visitar en la Iglesia-Museo de Santa María de Becerril de Campos, o la Asunción de María, que data del año 1500 aproximadamente, situada en la Iglesia de Santa María, en Fuentes de Nava.

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