La inflación disparada y la desconfianza abocan a un frenazo al consumo

El Norte de Castilla

3 de abril de 2022

El incremento de la recaudación por el IVA se frena en 2022 mientras los ciudadanos descartan la compra de bienes duraderos.

Hace solo tres meses, 2021 se despedía con la promesa de que la economía recuperaría los niveles anteriores a la pandemia en 2022. También con la esperanza de que la subida de los precios fuese algo «coyuntural» por culpa de la luz. Acaba de irse marzo y ya nadie hace previsiones. El consumo de los hogares de la comunidad, que se aceleraba en el segundo semestre del año pasado y dejaba atrás el letargo de los confinamientos, amenaza ahora con frenarse de golpe y ya hay algunos indicadores que avisan de ello. Desde la caída en la confianza de los consumidores al parón en las ventas de automóviles.

Uno de los indicadores que dan pistas sobre la evolución del consumo es la recaudación fiscal que genera cuando se compra cualquier producto o se contrata un servicio. El IVA refleja cómo es la marcha del gasto de los hogares en cada momento y en el caso de Castilla y León los últimos datos dicen que hasta febrero iba bien, pero no tan bien como hace unos meses. El balance anual de 2021 arrojaba un incremento en los ingresos por este concepto del 24,5%, mientras que en febrero de 2022 el aumento se reducía al 13,5%. En tres provincias, Palencia, León y Segovia, se registran descensos en el bimestre del 9,9%, el 9,6% y el 7,1%, respectivamente. En Zamora están estancados y el crecimiento recaudatorio autonómico se sustenta en los avances de dos provincias: Valladolid (40% más) y Soria (29,8%).

En el último trimestre del pasado año, todavía aumentaban los consumidores que decían tener una buena percepción de la situación del momento (32 puntos) y de las expectativas (9 puntos) para el primer trimestre de 2022. Sin embargo, tanto el indicador del presente como el del futuro inmediato experimentaban un peor comportamiento respecto al trimestre anterior de 11 y 16 puntos, según el Indicador de Confianza del Consumidor de Castilla y León.

La fortaleza del gasto de los hogares fue creciente en 2021 y del 1,2% del tercer trimestre pasó al 2,1% del cuarto. Más de dos tercios del crecimiento económico de la comunidad (68%) reside en el gasto de los hogares, que supone más de 44.000 millones anuales. El año se cerró con un aumento del PIB del 5,5%. El consumo de los hogares creció el 4,1%, por debajo del 5,7% que creció la inversión de las empresas.

En este panorama ha irrumpido una inflación como la de los años ochenta. La alarma que se produce al ver los nuevos precios que lucen todo tipo de productos lleva a pensar dos veces antes de gastar. Uno de los principales indicadores de demanda con datos actualizados, la matriculación de vehículos, muestra un panorama desalentador en la comunidad en lo que va de año. Las ventas de coches retrocedían en los tres primeros meses el 23,4% con respecto a las de un año 2021, que ya fue también malo. En este caso, los problemas de abastecimiento influyen en la caída de las operaciones y en el conjunto de España se produce un descenso del 11,6%.

Ahorro como nunca

Otro termómetro de la predisposición de la población al gasto, las pernoctaciones en establecimientos hoteleros, refleja en febrero un fuerte incremento con respecto al año pasado (268%), pero las cifras están muy distorsionadas por la comparación con un periodo que coincidió con la tercera ola de la pandemia. Los 260.057 viajeros que pasaron por Castilla y León fueron todavía el 43% menos de los registrados en febrero de 2019.

Los consumidores de la comunidad ya daban por sentado al ser consultados en el cuarto trimestre del año pasado que los incrementos de precios serían mayores en el futuro y que los tipos de interés estarán dentro de un año por encima del nivel actual, otro factor que presiona para que se retraiga el consumo. También veían menos posibilidades de ahorro durante el año entrante y se declaraban menos proclives a la compra de bienes de consumo duradero durante el siguiente año. Ahora, con una inflación a punto de entrar en los dos dígitos, el uso que los hogares y empresas decidan hacer de la cifra récord de 79.000 millones de euros que tienen atesorada en sus cuentas bancarias será determinante en la marcha de la economía.

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