Las lluvias de abril «garantizan» el riego según la CHD

El Norte de Castilla

29 de abril de 2022

El sistema Pisuerga presenta la peor situación y las restricciones las han hecho los propios agricultores sacrificando hectáreas de remolacha.

Las lluvias del mes de abril han dado un giro a los embalses de la cuenca del Duero y según aseguró la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero, Cristina Danés, la campaña de riego para el presente ejercicio «está garantizada», después de que el mes de abril haya sido «estupendo» en cuanto a la lluvia.

«La cuenca está muy bien; estábamos a punto de declarar sequía extraordinaria y por suerte han entrado muchos hectómetros cúbicos a los embalses de la cuenca», recalcó Danés.

En declaraciones recogidas por Ical, señaló que la cuenca está ahora mismo «prácticamente al 80%», lo que supone cinco puntos porcentuales menos que en 2021, un año que calificó como «extraordinario».

«Solo hay un embalse, el de Aguilar de Campoo, que está mal, por debajo del 50, y el resto están por encima del 60%, con lo cual la campaña de este año está garantizada, y guardando para la que viene», sentenció.

En ese sistema se asienta la comunidad del Canal del Pisuerga que preside Luis Alberto Nebreda, quien recuerda que la primera dotación que se les aseguró en el mes de febrero era de 2.500 metros cúbicos por hectárea, muy lejos de los 6.000 de un año considerado como normal.

«A finales de marzo tuvimos una nueva junta informativa y en esa reunión se constató que sí que había subido el nivel, aún así, se sumaron 500 metros cúbicos más, por lo que faltaban otros 3.000 para un año normal».

La situación a día de hoy, asume que es diferente, y el próximo martes tendrán datos oficiales en una nueva junta, en cualquier caso, Nebreda matiza que «la mejoría más que en el agua, va a venir porque ha habido una restricción en las siembras y los agricultores han dejado pasar fechas tremendamente importantes para la siembra».

A la falta de agua se han unido otros factores como los elevados costes de producción, sobre todo, en el caso de la energía para aquellas explotaciones que riegan con sondeos.

Nebreda recuerda que en 2011 en su comunidad se sembraron 1.500 hectáreas de remolacha, el año pasado 500 «y en este 2022, calculo que no son más de 50».

En el caso del maíz, «la reducción puede ser del 50%, y es que a la falta de agua y los costes se ha unido el precio de la pipa de girasol, a los agricultores se lo han puesto blanco y en botella».

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