El tráfico ‘envenena’ las avenidas

Carlos H. Sanz

10 de mayo de 2022

En pleno debate sobre las zonas de bajas emisiones, los datos demuestran que la presencia de dióxido de nitrógeno cae a la mitad en zonas peatonales.

Zona de bajas emisiones. El término se va a poner de moda, y mucho, en los próximos meses, porque son muchas las ciudades -y Palencia es una de ellas- las que van a desplegar medidas para reducir la presencia de tráfico en sus cascos urbanos. Una ZBE es un área en la que el acceso a determinados vehículos está restringido debido a sus emisiones, a partir de la teoría de que si se prohíben los vehículos más antiguos, teóricamente los más contaminantes, los que circulen emitirán menos gases contaminantes y se conseguirá un aire más limpio.

Y los datos dicen que donde hay coches, hay contaminación. Ecologistas en Acción llevó a cabo en noviembre del año pasado una campaña de medición en calles con más tráfico y también en algún área peatonal sin apenas circulación de vehículos a motor. Los resultados fueron claros: la presencia de dióxido de nitrógeno cae a la mitad allí por donde no circulan vehículos.

El dióxido de nitrógeno (NO2) es una contaminante emitido por el tráfico urbano, sobre todo por los vehículos diésel, que al ser respirado por las personas agrava las enfermedades respiratorias y merma la resistencia a las infecciones.

Aquellos días, en la capital cuatro de los doce medidores instalados superaron el valor límite anual de NO2, que es de 40 ug/m3):  la avenida de Santander (más de 50 ug/m3), las de Cardenal Cisneros, Manuel Rivera y Castilla (más de 40 ug/m3) y Casado del Alisal (39,77 ug/m3). En la calle Mayor, la presencia de este gas bajaba a 28,14 ug/ m3. 

Ecologistas en Acción tiene claro que tanto la Junta como los ayuntamientos deben tomar medidas para «reflejar de forma fiable la calidad del aire» y «promover sistemas de movilidad como el tránsito peatonal, la bicicleta y el transporte público que restrinjan el tráfico motorizado».

La implantación de zonas de bajas emisiones se presenta como una oportunidad para quitar contaminación y ganar vida.

A la espera del servicio de alquiler de bicicletas

Una de las herramientas que posee el Ayuntamiento para hacer que bajen los niveles de contaminación es el sistema de préstamo de bicicletas, cuya puesta en marcha acumula  dos años de retraso. Hace meses que el Consistorio tiene todo preparado -bicicletas, aparcamientos, reglamento y ordenanza…- pero problemas en las aplicación que debe gestionar el servicios han impedido su puesta en marcha. Eso dijo la Concejalía de Medio Ambiente el  pasado mes de diciembre y cinco meses después, aún no hay señal de su puesta en marcha.

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