Sonrisas y lágrimas en el andén tras un largo viaje desde Krivoy Rog.

El Norte de Castilla

19 de marzo de 2022

Marga Krishtal, una ucraniana que vivió durante años en Palencia, recibe en la estación a su tía, dos primas y tres niños que tras un largo viaje son acogidos en la capital.

Nervios en la estación, seguimiento con la mirada de cada tren que llega y paso ligero hacia la vía correcta. Una vorágine de emociones que se recoge en el abrazo entre Marga Krishtal y sus primas, recién llegadas de Ucrania después de varios días de viaje. «Sé que estarán muy cansados y los primeros días les costará acostumbrarse», comenta Marga Krishtal, ansiosa ante el momento. Gracias a la insistencia de Marga, que vivió durante años en Palencia –aunque ahora reside en Bilbao–, y de su hermana Violeta –enfermera en Catar–, este viernes han pisado suelo palentino su tía, sus dos primas y tres hijos de ambas. Con bolsas en las manos y cargados con mochilas a las espaldas, empiezan una nueva vida durante un tiempo indeterminado. Abandonan así su vida en Krivoy Rog como profesoras de música, tratando de empaquetar sus vivencias en el país que las vio nacer en un equipaje aparentemente pequeño para tantos años de experiencias.

La adaptación será más liviana con el consuelo de su prima Marga, que se quedará unos días en la capital palentina para asistirles en lo que sea necesario. «Yo estaré en Palencia dos semanas y les podré ayudar a arreglar los trámites para escolarizar a los niños y que puedan optar a la Seguridad Social», asegura. Además, están pendientes de una ayuda económica tras obtener el reconocimiento del estatus de refugiado, pero, tal y como indica Marga, «pueden tardar meses en recibirla».

Ajenos a la situación, los pequeños Olga y Dmitro de 5 años, y Boddan, de 11, miran a su alrededor con una sonrisa, pero con un rostro cansado. La mueca de felicidad se acentúa cuando reciben una chocolatina y aunque sin soltar la mano de su madre, se muestran tímidamente agradecidos.

La adaptación de los niños es una de las cosas que más preocupa; por ello, la matriculación en un colegio es una prioridad para su familia. «Tienen el fin de semana para descansar, y el lunes empezaremos a moverlo todo», añade Marga Krishtal, que cuenta con el respaldo de los scouts de San Miguel, que ya han solicitado citas en los organismos a los que deberán acudir. Ella misma sabe por lo que están pasando sus compatriotas ya que, junto a su hermana, tuvieron que abandonar Ucrania como refugiados políticos en tiempos de Boris Yeltsin como presidente de Rusia. «Sé por lo que están pasando porque yo pasé por lo mismo y sé que los comienzos son muy duros», apunta.

Precisamente esa empatía ha hecho que la movilización para acoger a estos familiares huidos de la guerra sea mayúscula. Con la colaboración del grupo scout San Miguel, Marga ha podido recibirles con una dotación de recursos completa. Ropa, comida, productos de higiene y medicamentos son algunas de las provisiones que han reunido desde esta agrupación palentina para asistir a estos seis familiares a su llegada, ayer por la tarde, y para varias semanas, dada la excelente acogida de la campaña de recogida de productos desarrollada entre el martes y el miércoles en San Miguel.

El recorrido desde la estación de tren de Palencia hasta la que será su casa durante un tiempo –con un alquiler pagado desde Catar por Violeta Kristhal– no era suficiente para ponerse al día de todo lo sucedido. A pesar de que el idioma resulta un impedimento para saber exactamente qué pensaban y cómo se sentían, detrás de los rostros de agotamiento se dibujaban ojos de agradecimiento y una sonrisa que casi podía empañar el horror de las últimas semanas.

Ahora la esperanza está en que su estancia sea lo más agradable y breve posible, porque eso significará que la guerra ha llegado a su fin.

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