30 familias se asientan en la provincia el primer año del Proyecto Arraigo

Esther Bengoechea

28 de julio de 2022

El 51% de los nuevos vecinos tienen una edad comprendida entre los 30 y los 65 años, y proceden sobre todo de Madrid y Cataluña. Inicialmente solo podían entrar en el proyecto las localidades de menos de 500 habitantes, pero luego se abrió a todos los pueblos.

Hacer las maletas, despedirte del lugar en el que has vivido y trasladarte a la provincia de Palencia, en busca de la tranquilidad y de las oportunidades que ofrece el mundo rural. Un total de 92 personas, agrupadas en treinta familias, han echado raíces en distintos municipios palentinos en los últimos meses gracias al Proyecto Arraigo, de la Diputación de Palencia. De Madrid a Villasarracino, de Torrejón de Ardoz a San Mamés de Campos y de La Palma a Cervera, son algunos de los nuevos destinos de los protagonistas de esta campaña que trata de luchar contra la despoblación.

«El reto demográfico no solo es la pérdida de población por movilidad, porque las familias se trasladen a otros destinos, sino también es por la natalidad tan baja», señaló ayer la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén. «Tenemos que afrontar este reto entre todos porque es muy complejo. Si todos lo hacemos, se verá nuestra tierra como un sitio de oportunidades con calidad de vida», remarcó.

La llegada de una treintena de familias a la provincia ha permitido la incorporación de trabajadores por cuenta propia y ajena, nuevos emprendimientos en comercios, bares, asistencia sanitaria u otros trabajos relacionados con la agricultura o ganadería, ya que el mayor porcentaje de la nueva población arraigada corresponde a la franja de edad comprendida entre los 30 y los 65 años, con el 51,06% del total. A este número le siguen los niños de 0 a 12 años (21,28%), mientras que los jóvenes de 18 a 30 años se posicionan en tercer lugar con un 14,89%, y en cuarta posición la edad comprendida entre los 12 y 18 años (9,57%). En última posición se encuentran los mayores de 65 años, con un 3,19%.

Las poblaciones escogidas en un principio para formar parte de este proyecto tenían menos de 500 habitantes, pero la dificultad de encontrar viviendas para alquilar en los municipios hizo que se abriera este abanico de oportunidades a todos los municipios. El 56,4% de los recién llegados han escogido una localidad de más de 500 habitantes, mientras que el 41,5% de menos, y el 3,1% de las personas que vinieron no se quedaron finalmente en la provincia.

El Proyecto Arraigo arrancó el 1 de junio del año pasado, con una campaña impulsada por la empresa Arraigo y con la financiación de la Diputación e Iberdrola, con un presupuesto de 57.596 euros. Para la nueva campaña se han realizado cambios para atender mejor a las familias. «Tenemos que incentivar los alquileres con distintas acciones y campañas», reconoció Armisén.

Enrique Martínez, el presidente del Proyecto Arraigo, arrojaba el dato de que 10.000 familias quieren vivir en el medio rural, pero que «el principal problema son la falta de viviendas».

José de Mingo se trasladó con su familia en el mes de enero a San Mamés de Campos desde Torrejón de Ardoz. «No conocíamos Palencia, vinimos dos veces para conocer bien la provincia y finalmente nos decidimos por San Mamés de Campos», señaló ayer. «Los vecinos nos abrieron las puertas de su casa, algo impensable en Madrid y hasta me ayudaron en temas laborales», añadió el nuevo vecino de San Mamés, que trabaja en el sector de la hostelería en Carrión.

Desde La Palma

También se encontraba ayer entre el público que acudió al Palacio de la Diputación a conocer el balance del primer año del Proyecto Arraigo, Leomar Cacique, que se trasladó con su esposa y sus tres hijos a Cervera de Pisuerga, después de que el volcán de La Palma se llevase su casa y todo lo que tenían por delante. «Dormimos en la calle una noche, luego en una oficina sin cocina ni baño. Conocí el Proyecto Arraigo por Internet y lo eché. Espero que sean muchas más las personas que puedan venir a esta bella zona», añadió el nuevo vecino norteño, que trabaja en Gullón. La empresa galletera ha permitido el arraigo de cinco familias en los pueblos de la zona.

En cuanto a la procedencia de las familias, predominan los llegados de Madrid o de Cataluña, seguidos de población extranjera de países como Argentina o Italia. «Se trata de un proyecto único en España que ya nos han intentado imitar cinco comunidades, donde los alcaldes son piezas fundamentales», subrayó el presidente de Arraigo.

Este mes arranca la segunda campaña de repoblación que se extenderá hasta principios del año que viene, con posibilidad de prórroga según los resultados.

Ney Cabrera: «No conocíamos Palencia, pero estamos muy felices de vivir aquí»

Decidieron dejar Madrid y buscar una vivienda y trabajo en un pueblo. Quiso la casualidad que encontrasen el Proyecto Arraigo en Internet y se apuntasen «por si acaso les llamaban». Y lo hicieron, les llamaron para ofrecerles conocer la provincia de Palencia y vivir en ella si estaban dispuestos. «No la conocíamos, pero nos encantó», afirma Ney Cabrera, que vive en Villasarracino con su esposa Alba Palacios y sus dos hijas, Naeyly Valentina y Noemí.

Como todos los comienzos, las cosas no fueron sencillas. «Fue muy difícil al principio porque no conocía a nadie», rememoraba ayer este ecuatoriano, que los primeros meses vivió alejado de su familia, ya que las niñas seguían asistiendo al colegio en Madrid. «Compré una casa que estaba deteriorada y la he ido arreglando poco a poco», agregaba este trabajador, que se dedica a las reformas, al mundo de la construcción y, de momento, no le está faltando el trabajo en su nueva tierra.

Su esposa y sus hijas hicieron la mudanza en junio cuando terminaron las clases. «De momento están encantadas, estamos todos muy felices de estar aquí», reconocía Ney Cabrera.

Alba Palacios se mostraba muy satisfecha de la libertad que tenían las niñas en la localidad palentina. «Mis hijas están encantadas porque tienen mucha libertad y pueden ir solas al parque. En Madrid no podían salir sin un adulto ni a la puerta de casa», comparaba. Las pequeñas comenzarán el próximo curso en el colegio de Osorno.

El alcalde de Villasarracino, Constantino Antolino, afirmaba ayer lo integrados que estaban en el pueblo ya. «Son muy currantes y son sencillos y normales», explicaba. Aún recordaba que les enseñó siete casas cuando llegaron al pueblo «y él escogió la que estaba peor, pero la ha apañado a su manera», añadía.

El edil de la localidad, satisfecho por los nuevos vecinos que ya forman parte del pueblo palentino, anunciaba durante el balance del primer año del Proyecto Arraigo que ansiaban tener más población. «Tenemos dos casas que van a estar libres y esperamos poder llenarlas», concluía.

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