Villamuriel celebra su particular Carnaval de Ánimas

El Norte de Castilla

27 de febrero de 2022

La Cofradía de Ánimas, fundada probablemente antes de 1630, aún mantiene uno de los pocos Carnavales de Ánimas que se celebra actualmente en España y que fueron muy memorables en el Cerrato.

Villamuriel de Cerrato se mantiene fiel a sus raíces y tradiciones. Un claro ejemplo es la Cofradía de Ánimas fundada probablemente antes de 1630, fecha de la que se conserva un lienzo de grandes dimensiones representando a Cristo que redime las ánimas del Purgatorio con un fragmento de su cruz, firmado por Alonso Caballero y que, probablemente, fue costeado por la Cofradía de Ánimas. Esta asociación 

eclesial nació con el fin de recaudar fondos para realizar sufragios por las Benditas Almas del Purgatorio y colaborar para que todos los hermanos pudieran tener un funeral digno. El cuadro luce en todo su esplendor desde la restauración llevada a cabo en el año 2019.

La fiesta principal de la Cofradía de Ánimas tiene lugar en estos días de Carnaval, que es cuando se desarrollan los actos principales, entre los que destaca el ‘revoleo’ de bandera a ritmo de tambora. Este domingo, antes de misa, los cofrades se reunieron en la Plaza Mayor, saliendo posteriormente en formación hasta la casa del Capitán a ritmo de tambora con el fin de entregarle la banda para incorporarse así al desfile. Posteriormente acudieron al Ayuntamiento para invitar a las autoridades a que se unieran al cortejo. Con todos los cargos militares y civiles presentes, los hermanos de Ánimas realizaron varias paradas con los correspondientes saludos y el tradicional ‘revoleo’ o revoloteo de bandera. La formación va encabezada por cuatro tamboras seguidas por dos guardias y el sargento, todos ellos armados, el alférez abanderado, el capitán con su banda y bastón, el aposentador con el bastón, varios soldados con picas y los más pequeños custodiando con sus banderines a los hermanos cofrades. Los cargos militares portan los correspondientes uniformes, que son una réplica de los que existían en la Cofradía de Ánimas. Al llegar a la Plaza de la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor, se realizó una nueva parada con el tradicional ‘revoleo’ de bandera. La tambora, con sus toques y cambios de ritmo, marca los distintos pasos de la exhibición. Por este motivo, el alférez abanderado sigue atento las indicaciones de la tambora para empezar el revoleo con una sola mano de una vistosa bandera de la Cofradía fechada en 1966, primero hacia un lado y luego hacia el otro. Su habilidad radica en evitar que la tela se enrolle, sobre todo en el momento de hacer el giro, y en soportar el peso del mástil.

La Eucaristía comenzó con un redoble de tambora, que se repitió en la consagración. En ese momento, los guardias junto con el sargento y el alférez abanderado rinden sus armas ante el Santísimo. Además, los guardias custodian el presbiterio durante la celebración, en la que los hermanos renuevan sus promesas bautismales encendiendo las velas del Cirio Pascual y adorando el Crucifijo que preside las celebraciones litúrgicas. Durante la Eucaristía, los cofrades recordaron a todos los difuntos de la Cofradía, especialmente los fallecidos en el último año.

Al finalizar la Eucaristía, se repitió el tradicional acto del desfile alrededor de la plaza con el ‘revoleo’ de bandera y los correspondientes saludos militares. La jornada festiva finalizó con una colación entre los hermanos de la Cofradía.

Una confradía con historia

Esta cofradía es característica por su estructura y los actos que organiza desde el siglo XVI. A diferencia de otras asociaciones eclesiales, esta cofradía cuenta con una junta directiva formada por oficios militares: un capitán, un aposentador, un alférez abanderado, un sargento, un mozo de cera, una tambora y varios guardias. Todos los cargos de la cofradía de Ánimas van rotando entre los hermanos, a excepción del mozo de cera y el secretario, que son vitalicios.

La cofradía de Ánimas también celebra el Día del Patrocinio el tercer domingo de noviembre, en el que después de participar en los actos religiosos toman los acuerdos pertinentes, reparten los banderines y nombran los cargos que portarán las insignias de la Cofradía. Ese día, la Cofradía sufraga un refrigerio para todos los hermanos y acompañantes. Además, cuando fallece uno de sus hermanos, un estandarte negro en señal de luto preside el funeral.

Actualmente, cuenta con medio de centenar de hermanos que colaboran activamente en la vida parroquial, social, cultural y caritativa de la localidad. Villamuriel de Cerrato vive estos días su particular Carnaval de Ánimas en los que se entremezcla la alegría de las máscaras con el rezo por todos los difuntos.

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