Un pueblo unido contra la destrucción de su patrimonio

Esther Bengoechea

6 de noviembre de 2022

Los vecinos de Villanuño concluyen la restauración de un retablo del siglo XVI, iniciada por la Diócesis y la Diputación, tras recaudar 25.000 euros entre todos

El objetivo no era otro que conservar el patrimonio del pueblo, el legado de sus antepasados, su propia historia. Y así comenzó, pasito a pasito, euro a euro, el compendio para concluir la restauración del retablo mayor del siglo XVI de la iglesia de Santa Eugenia de Villanuño de Valdavia, que ya había sido iniciada en 2018 por el taller de restauración de la Diputación y la Diócesis de Palencia. Pero, el patrimonio de la provincia es tan amplio y hay tantas obras que necesitan pasar por unas manos expertas para recuperar su belleza original, que desde el Obispado solo podían abarcar dos o tres tablas al año y los vecinos ansiaban ver el precioso retablo plateresco –compuesto por dieciséis tablas– restaurado al completo.

Y así comenzó la recaudación de un pueblo que no supera el centenar de vecinos censados, pero que es el lugar al que retornan vecinos y familiares los fines de semana, vacaciones o en las fiestas de la localidad, tal y como ocurrió a finales de septiembre, cuando el municipio se llenó de gente y alegría por Santa Eugenia, la patrona. Por este motivo, todos arrimaron el hombro para lograr el objetivo.

Para aportar el donativo, se podía dar en mano a los sacerdotes, a algún integrante de la junta parroquial o ingresar en una cuenta bancaria, lo que era y lo que sigue siendo un ‘crowfounding’, anterior a la era digital y a las nuevas tecnologías. En total, se recaudaron 25.000 euros para restaurar las siete tablas que aún no habían sido intervenidas por la escuela taller, junto con la mazonería del retablo, muy dañada por humedades y xilófagos.

La recaudación comenzó el año pasado en un movimiento vecinal envidiable porque todos dieron un paso al frente. El Ayuntamiento de Villanuño colaboró con 8.000 euros, la parroquia con 6.000 euros, la cofradía Vera Cruz con 2.000, junto con los 9.000 euros del resto de donativos de los vecinos. En esa hucha estaban los más de 300 euros que recaudaron los pequeños del pueblo el verano de 2021, después de hacer una marcha por el monte. También todo el dinero obtenido a través de la Lotería de Navidad (en las participaciones de 5 euros se destinaba uno al arreglo del retablo), que además tocó lo puesto y muchos no lo reclamaron para ayudar otro poco. Y a todo esto se suman las aportaciones económicas de particulares, de vecinos anónimos que colaboraron por ver de nuevo brillante y con las dieciséis tablas visibles (estaban muy oscuras por el barniz envejecido y oxidado) de su querido retablo.

La arquitectura del retablo fue realizada entre los años 1533 y 1536 por Juan de Solaje. La policromía del conjunto y la pintura de las tablas se llevó a cabo entre los años 1554 y 1555 por Juan de Lago (vecino de Carrión) y Juan Gutiérrez de Cabiedes (vecino de Saldaña). El estilo de estos dos pintores recuerdan, especialmente por el tratamiento de las figuras alargadas, a Alonso Berruguete.

El retablo cuenta también con la figura de la patrona, de Santa Eugenia, y el Calvario, con Jesucristo, la Virgen y San Juan, que ya fueron restaurados anteriormente por el taller del Obispado y la Diócesis.

Centenares de fotos

Jaime Tesón del Hoyo y Hugo Pastor Blanco fueron los restauradores, quienes además trabajan en el taller de la Diócesis, encargados de volver a dar vida al patrimonio de Villanuño. Comenzaron haciendo centenares de fotos al retablo, para posteriormente desmontarlo («estructuralmente no tenía fuerza») y transportarlo a su lugar de trabajo. Allí comenzaron a embolsar las piezas con un producto antixilófago durante uno o dos meses para después desempolvar y limpiar las policromías, eliminando los barnices sin dañar las pinturas. Las lagunas de las piezas, lo que estaba saltado o faltaba, se tapó con estuco natural para posteriormente barnizar toda la obra.

«Hemos trabajado siempre con material discernible, para que sea reconocido el trabajo posterior», afirman los restauradores, quienes destacan el afán del pueblo por recuperar su patrimonio. «Cuando ves que se esfuerzan tanto, pues nosotros también, así que ajustamos el presupuesto», agregan.

El 27 de agosto explicaron a todos los vecinos, que llenaron la iglesia, cómo habían trabajado para restaurar el retablo, en una fiesta a la que también acudió la diputada de Cultura, Carolina Valbuena, y que contó con baile y picoteo. Y es que era una fiesta, era la unión de un pueblo que celebraba que había conseguido su objetivo. Solo faltaba, y aún falta, una sola pieza, el sagrario, de madera pintada de oro, que aún está en proceso de restauración, financiado por vecinos particulares de Villanuño.

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