Palenzuela: la cebolla horcal, espejo de calidad para los productos de Castilla y León

El Norte de Castilla

13 de junio de 2023

Palenzuela asienta su prestigio en el esfuerzo de sus habitantes, cuyo buen hacer eleva la proyección exterior de la localidad y la provincia.

Fue precisamente su hijo Juan Fernández de Salazar el encargado de levantar esta capilla, del siglo XVI y que en su origen estuvo totalmente policromada, conservándose actualmente algunos fragmentos de la policromía original. La capilla cuenta con un importante políptico renacentista burgalés de 1575, con tablas flamencas posiblemente adquiridas en Flandes, donde la familia Salazar contaba con importantes negocios. En el políptico aparece representada la familia Salazar con los Santos protectores de sus nombres, es decir, San Juan Bautista y Santa Isabel de Hungría. El políptico está dedicado a la Virgen, concretamente a la Inmaculada Concepción, pues Juan Fernández de Salazar y su hijo eran concepcionistas, partidarios del dogma de la Inmaculada Concepción ya en el siglo XV y XVI, aunque se promulgó oficialmente en 1854. También se representan algunas escenas de mártires que sirven como relicarios, y distintos episodios relacionados con el nacimiento de Jesucristo y las bienaventuranzas. La simbología plasmada en el políptico rebate, de algún modo, los argumentos protestantes de la época.

El recorrido por las calles palenzolanas lleva a visitar las ruinas de Santa Eulalia, el Museo de Palenzuela ubicado en la Torre del Reloj, la plaza porticada o las numerosas casas solariegas. La villa palenzolana cuenta también con los restos del castillo, la muralla y puertas de entrada, el puente sobre el río Arlanza, casas de adobes y piedra, cabañas pastoriles, las ruinas del antiguo convento de San Francisco, la Ermita de Allende El Río y la vivienda del ermitaño, entre otros monumentos y espacios singulares.

Palenzuela celebra en el mes de septiembre una de las procesiones más singulares de la provincia de Palencia. Acompañados de velas y candelas, los palenzolanos porta a su Patrona por las calles empedradas de la localidad, encabezados por los pendones de la Cofradía y la Cruz Parroquial. Uno de los momentos más emotivos se vive cuando la procesión cruza el Arco de la Paz –una de las puertas de la muralla que daba acceso a la villa– para entrar en el puente que cruza el río Arlanza.

En esta trayectoria, numerosos niños y jóvenes se vuelcan con la preparación de las tradicionales hogueras para iluminar el paso de la Patrona. La Virgen procesiona a la luz de las hogueras en su regreso a la Ermita. Numerosas hogueras hacen que los fieles vivan este momento con especial devoción, acompañando a su Patrona con el rezo del rosario y otras canciones marianas interpretadas por el Coro Parroquial. La llegada a la Ermita de Nuestra Señora de Allende el Río, que conserva vestigios románicos y góticos, es esperada por centenares de vecinos. Allí se celebra la tradicional ofrenda floral a la Virgen y el canto de la Salve a la Patrona, finalizando con los fuegos artificiales en su honor.

Otro acto especialmente destacado es la Feria de la Cebolla Horcal en el mes de octubre. Una cita consolidada, que cada año aglutina a más público. El éxito de este acto radica en la implicación de todos los vecinos en la elaboración de los numerosos pinchos que se cocinan con la cebolla horcal como ingrediente principal. Una feria que sirve como reclamo para poner en valor la calidad de los productos de la huerta palenzolana, palentina y de Castilla y León.

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