Modernidad gastronómica en Las Candelas

Diario Palentino

29 de enero de 2022

Toda fiesta que se precie ha de tener su punto culinario en esta España de celebraciones y socialización.

El Ayuntamiento capitalino hace suya la máxima de renovarse o morir y organiza para el 2 de febrero, festividad local de las Candelas en honor a la Virgen de la Calle, una nueva edición de la matanza del cerdo conforme a las tradiciones de la tierra. Pero, y ahí radica la novedad, le suma una showcooking, una demostración de cocina en vivo y en directo, a cargo de afamados chefs, centrada en las delicias porcinas.

De esa manera, se abre una puerta a que los aficionados a la gastronomía directamente emparentada con la matanza prueben otras preparaciones que no sean las de toda la vida. Mantener la esencia dando entrada a ciertas novedades. La iniciativa puede tener tirón porque va a celebrarse al aire libre y porque tiene carácter gratuito, que es algo siempre bienvenido entre los ciudadanos, porque permitirá en cierta forma recuperar parte de la normalidad perdida con la pandemia del coronavirus y porque una fiesta patronal que se precie ha de tener su punto culinario, al menos en esta España nuestra tan proclive a las celebraciones colectivas y a la socialización.

Será, además, otro intento de evitar el éxodo generalizado de palentinos a la capital vecina y a algunos pueblos, que viene repitiéndose desde hace muchos años cada 2 de febrero. Quizá no sea suficiente para impedir que muchos hagan esa escapada anual, pero puede frenarlo en cierta forma. Con eso bastaría y no porque haya que conformarse con las buenas intenciones, sino porque si el programa es atractivo para los que se queden, funcionará el boca a boca y será un trabajo beneficioso a futuro.

En cualquier caso y más allá del resultado final aplaudimos una iniciativa que va a reunir a prestigiosos cocineros como Iñaki Rodaballo, Sergio Fernández, Pedro María Pérez y Roberto Terradillos, con distinciones importantes en su haber, para preparar pinchos a propósito de la matanza -esta mantendrá su carácter tradicional- que cobran aspectos y texturas diferentes a lo que es habitual en estas fiestas.

Pero no hay una ruptura total con lo de siempre ni se trata de saltarse líneas rojas, entre otras cosas porque el arte culinario ha cobrado tal importancia en nuestros días que es ridículo plantear límites y ponerse exquisitos con el respeto a la tradición. La esencia, como decíamos, permanece, pero las formas y las elaboraciones cambian. Hay matanza del cerdo y hay degustación, pero con tintes novedosos. Esta es la parte lúdica de la fiesta. La religiosa, que es su verdadera razón de ser, se mantiene con la solemnidad propia de la fecha y habrá misa en la catedral, con ofrenda del alcalde en nombre de la ciudad y sus vecinos, y bendición de los nacidos en el último año. Tradiciones que se mantienen y modernidades que se agregan.

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