Los palentinos, conservadores en la retirada de las mascarillas en exteriores

J. Olano

10 de febrero de 2022

Llevarla puesta en espacios abiertos deja de ser obligatorio desde hoy, pero la eliminación se recibe con precaución por lo que se ve en las calles.

En un rápido vistazo por el centro de Palencia, por la Calle Mayor y el Parque del Salón, las zonas más concurridas, no parece que el levantamiento de la restricción de la mascarilla en exteriores haya entrado en vigor. Hay de todo, muchos manifiestan liberación y por tanto relegan al bolsillo esta ‘prenda’ obligatoria de los dos últimos años para tenerla a mano cuando entran en interiores o dejársela en la barbilla, pero se observa a muchos más palentinos que la siguen llevando, la mayoría por precaución y algunos también por inercia.

La decisión, tomada hace unos días por el Gobierno central, ha entrado este jueves en vigor y los ciudadanos pueden no llevarla cuando paseen por la calle o si asisten a eventos multitudinarios y estén sentados a una distancia de metro y medio de personas no convivientes. Donde sí se apreciaba una verdadera liberación de la mascarilla era en las terrazas hosteleras, concurridas bajo agradables rayos de sol.

Entre los más cautos, Rita Herrero Luis, sentada en el Salón con una FPP2, insiste en que «cada uno que haga lo que quiera, pero yo tengo claro que con mi madre, de 82 años, y por la gente que me rodea. He hecho siempre lo posible por no contagiarme, he sido prevenida, me he vacunado y la mascarilla me da seguridad, cada día estreno una, no me importa gastarme dinero en esto, y mi familia igual«, afirma Rita Herrero, de profesión aparejadora.

También mantiene la mascarilla en su sitio la joven Jenny García, «hasta que no bajen los contagios yo no me la quito, por mucho que ahora no sea obligatoria en la calle», señala mientras espera a que su hijo salga del colegio.

La impresión que se ha llevado Azucena Paniagua es que la primera jornada de eliminación de la mascarilla al aire libre ha sido «igual». Ella de hecho por el centro la mantiene y solo piensa en quitársela cuando vaya por lugares menos concurridos. «Nos hemos acostumbrado tanto a ella que a mí no me cuesta llevarla». Lo mismo piensa Inmaculada Rodríguez, que ha hecho de la mascarilla algo tan personal que ni se había dado cuenta de que hoy era el primer día que podía quitársela en la calle. Aún así, cuando se ha enterado, ha manifestado que seguirá con ella al menos en el camino de ida y vuelta al trabajo y lógicamente durante su jornada laboral.

Para aquellos que hincan codos en la biblioteca de Lecrac preparando oposiciones, sí que ha supuesto cierta liberación. Es el caso de Clara Ayuso, que agradece «poder quitármela en la calle después de las horas que me paso con ella estudiando». Otro opositor, Diego García aguanta bien con ella y se guía de los expertos, «más que de las decisiones políticas». Más liberación e incluso alegría ha supuesto la medida para el empleado municipal José Antonio Peláez. «En exteriores al menos es un gusto que nos la podamos quitar después de tanto tiempo y esperemos que pronto sea en todas partes y definitivamente». También Carmen Ramírez se muestra «encantada porque al aire libre no veo ningún sentido ir con ella».

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