Los jinetes vuelven por San Antón

Dámaso

18 de enero de 2011

Castromocho celebró, vivió la fiesta de San Antonio Abad con la tradicional bendición de animales y su genuina subida a caballo, y cerró el día degustando los productos del cerdo

La cuesta de San Antón, junto a la iglesia de Santa María, fue el centro de atención durante la celebración de San Antonio Abad en Castromocho.

Los perros fueron mayoría y los aplausos se los llevaron los caballos, pero el protagonismo final fue para el cerdo.

Castromocho conmemoró ayer la festividad de San Antón con distintos actos que dieron a este municipio inmerso entre la niebla, el lustre y el brillo de un día de fiesta.

Muchos fueron los vecinos de este pueblo de 242 habitantes que se dieron cita en la iglesia de Santa María, donde tuvo lugar la misa en honor del patrono de los animales en cuyo nombre fueron bendecidos. Unos animales representados por aves, perros, tortugas, caballos, ponis y burros, que, en algunos casos, pasaban por primera vez por este trámite. «Ni se han enterado de nada», explicaba la propietaria de un perro junto a la cuesta de San Antón. «Estos dos sí son un poco nerviosos pero hay que acostumbrarles a estar con otros animales», señalaba otra.

Pero quienes se llevaron los mayores aplausos fueron la decena de caballos y el par de pollinos que se aventuraron a cumplir con la tradición de salvar la cuesta de San Antón, espoleados por sus jinetes.

Lo hicieron en varias ocasiones, como es habitual, pese al complicado estado en el que se encontraba la rampa, debido a las últimas lluvias. El procedimiento, el de coger carrerilla por una calle de cemento para que el ascenso fuera más llevadero para las monturas.

«Esta cuesta cada vez es más pequeña», señalaba una vecina del pueblo. «Entre lo que crecen las calles y lo que merma el cerro, cada vez es más corta. Antiguamente era mucho más alta», precisaba.

Porque la tradición de subir este repecho de no más de 20 metros viene de antiguo. De cuando los quintos de Castromocho acompañaban la celebración de San Antón con estas subidas, para mostrar su pericia. Ahora, aún cuando ya no hay quintos, algunos caballos llegan de pueblos de alrededor y los que los montan (y lo presencian) hace tiempo que cumplieron las 18 primaveras. Las subidas son de las partes más esperadas de esta tradición, a la que acudió el delegado territorial de la Junta, José María Hernández.

El cerdo.

Y después de las mascotas y de los caballos, le llegó el turno al cerdo. Como el tiempo acompañaba, con el frío y la niebla, pocos se quejaron de que los torreznos a la Solana que se repartieron entre los asistentes quemaran, o de que el orujo y la mistela estuvieran fuertes; las pastas demasiado dulces o las sopas de ajo picantes. Y si lo estaban daba igual y había que prepararse para los juegos populares tales como la tanga, la rana o las tabas. «Ya verás, este año te voy a ganar yo a la rana», le gritaba con guasa una vecina de Castromocho a otra mujer mientras recorrían el camino de Santa María a la puerta del Bar Sindicato, donde después se llevó a cabo una gran degustación de productos del gocho. Por la tarde, merienda popular de chorizos.

Eva Garrido
Diario Palentino_Digital, 18 Enero 2011.

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