La potencia de solar fotovoltaica crece un 31% en nueve meses

Diario Palentino

23 de octubre de 2022

La Junta recibe 12.000 solicitudes entre enero y septiembre, periodo en el que la Comunidad ha incorporado más de 300 megavatios en la generación de energía eléctrica, según REE

Castilla y León da pasos firmes en su proceso de transición energética, tal y como lo demuestran los datos de energías renovables que aumentan cada año. Una de las tecnologías más implantadas y con mucho peso en la Comunidad es la eólica, donde es líder a nivel nacional en potencia y generación de electricidad, pero hay otras más nuevas que buscan posicionarse en el mercado ante la constante subida del precio de la energía. Un claro ejemplo es la solar fotovoltaica, con una potencia instalada de esta tecnología que se ha disparado un 31 por ciento en lo que va de año. No en vano, ha incorporado más de 300 megavatios, al pasar de los 1.032 MW contabilizados al cierre de 2021 a los 1.352. De ahí que la Junta haya registrado 12.000 solicitudes para instalaciones de autoconsumo fotovoltaico entre en enero y septiembre.

Los datos de Red Eléctrica Española (REE), consultados por la Agencia Ical, constatan que el incremento registrado en Castilla y León en potencia instalada de solar fotovoltaica en lo que va de año casi duplica el contabilizado a nivel nacional, donde la subida se ha quedado en el 17,3 por ciento. En el conjunto de España, la potencia ha pasado de 15.288 a 17.936 megavatios, aunque la evolución en los últimos años ha sido exponencial. Y es que la potencia entre 2015 y 2018 rondaba los 4.700 MW. A partir de 2019, con el cambio de regulación, aumentó un 83 por ciento, hasta los 8.755 y alcanzó los 11.685 MW en 2020. En el caso de la Comunidad, el mayor salto se dio entre 2018 (498 MW) y 2019 (807 MW), además de lo que va de año, aunque está aún muy lejos de la energía eólica (6.545 megavatios) y la hidráulica (4.398 megavatios).

Este impulso ha permitido que la producción eléctrica de la energía solar fotovoltaica aumentara un 33 por ciento en 2021, has los 1,4 millones de megavatios hora. Entre enero y mayo de este año, la producción ha alcanzado los 726.934 MWh, que es un 31,5 por ciento más que lo registrado en el mismo periodo de 2021.

El boom del autoconsumo fotovoltaico en Castilla y León se ha traducido en un aluvión de solicitudes que registra la Junta. No en vano, entre enero y mediados de septiembre se han registrado en la Consejería de Economía y Hacienda 12.000 solicitudes de instalaciones para el autoconsumo y el almacenamiento de energía que supondría, de salir adelante en todos los casos, la puesta en marcha de 384,6 nuevos kilovatios de potencia instalada en tejados de la Comunidad y una capacidad de almacenamiento de 21,4 kWh. La subvención solicitada alcanza hasta la fecha los cien millones de euros con inversiones inducidas que superarían los 300 millones, según los datos facilitados a la Agencia Ical.

El incremento en la instalación de potencia eléctrica en el autoconsumo fotovoltaico da muestras del potencial de un sector. No en vano, el año 2021 cerró con 59,7 megavatios de potencia fotovoltaica de autoconsumo, una cifra que rondará los cien a finales del presente ejercicio. 

La Junta de Castilla y León prevé un incremento en la instalación de la potencia de energías renovables en torno a los 3.000 megavatios para los próximos cuatro años. La Consejería de Economía y Hacienda, a través del Ente Regional de la Energía de Castilla y León (EREN), impulsa el desarrollo del autoconsumo fotovoltaico con la convocatoria de subvenciones por un importe de 38,2 millones de euros para fomentar la implantación de instalaciones de autoconsumo energético y de almacenamiento detrás del contador, así como para la renovación de sistemas de climatización con renovables.

Tres programas están dirigidos a favorecer el autoconsumo y almacenamiento en el sector servicios (5,2 millones), la industria y al sector agro-ganadero (11,9 millones) y el almacenamiento en instalaciones existentes de autoconsumo en los distintos sectores económicos (2,6 millones). 

Estas líneas de ayuda, gracias a los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, se prolongarán hasta diciembre de 2023 y permitirán instalar en Castilla y León hasta 45,1 megavatios de nueva potencia de generación renovable (autoconsumo eléctrico y energía térmica) y una capacidad de almacenamiento de 14,6 megavatios hora.

Gran potencial

El sector es consciente de que la energía fotovoltaica cuenta con mucho potencial. Soluciones de Ingeniería Industrial (SII) es una empresa vallisoletana que opera en las energías renovables, sobre todo fotovoltaico, desde 2005 pero que en los últimos dos años ha comprobado la gran demanda de industrias para poner en marcha proyectos de autoconsumo. “Antes nos tocaba salir a vender y, ahora, nos vienen a buscar”, subrayó a Ical uno de los socios, Gerardo Conrado Choya.

Una demanda de instalaciones fotovoltaicas se debe, a su juicio, por el aumento del precio de la energía, especialmente la electricidad y el gas, y la disminución del coste de este tipo de tecnología. Hasta el punto que aseguró que una instalación media está amortizada entre cuatro y seis años. 

Con 17 años de experiencia, la compañía se ha posicionado en el sector de las energías renovables, sobre todo centrada en las instalaciones solares fotovoltaicas, con la creación de parques solares y para autoconsumo, sobre todo en las industrias. Pese a ello, reconoció el “boom” existente de energía fotovoltaica en vivienda residencial y comunidades de vecinos. A su juicio, esta situación ha provocado que “cualquier” instalador electricista que “nunca” se había dedicado a esto y ha visto un negocio en el autoconsumo para pequeños instalaciones que no requieran proyectos ni tramitaciones complejas. Eso sí, reconoció que el sector ha sufrido varias “embestidas” con los cambios regulatorios.

En el mismo sentido, se pronunció la delegada de la Unión Fotovoltaica Española (Unef) en Castilla y León, Amaya Gómez, quien recordó que hasta hace tres años España era el único país con un impuesto al sol, algo que se suprimió con un real decreto en 2019, que provocó que el autoconsumo estuviera permitido legalmente. Y eso que reconoció que la tecnología fotovoltaica es la que tiene menor coste de generación, además de estar testada. “Es una realidad al ser la forma más rápida de ahorrar en la factura de la luz”, añadió. Lo explicó con el ejemplo de un propietario de una vivienda con un consumo normal. Antes, tardaba en amortizar la instalación entre seis o siete años pero, en la actualidad, con la subida del coste energético, ese periodo se ha reducido a solo tres, en una instalación con una vida útil de 30 años.

La también Sales Manager del grupo Braux en Castilla y León reconoció que los primeros en apostar por lo fotovoltaico fueron los grandes consumidores de energía como las industrias y el sector primario y agrario, aunque en el último año ha habido un incremento de la demanda de instalaciones a nivel doméstico. “Todos se han dado cuenta que es la forma más fácil de ahorrar”, apuntó. 

SII opera, básicamente, en Castilla y León, la Comunidad de Madrid y Andalucía, donde cuenta con oficinas abiertas. Especialmente importante es su presencia en la zona del Corredor del Henares, donde han montado instalaciones para Amazon y Norton, entre otras, así como otras grandes empresas. Pero también son clientes la gran parte de las grandes factorías de diferentes sectores y bodegas de vino de la Comunidad, que son grandes consumidores de energía. “En la actualidad, estamos en estas empresas con segundas y terceras ampliaciones de actuaciones ejecutadas hace años que, ahora, repiten. Buscan rentabilizar al máximo el aprovechamiento de una instalación solar”, apuntó Choya. “La crisis energética no se resolverá a corto plazo por lo que habrá una bonanza de este tipo de instalaciones y la gente optará por lo fotovoltaico para reducir su factura”, auguró.

Señaló que casi ninguna gran industria opta por el almacenamiento de la energía, por lo que optan por un autoconsumo instantáneo sin acumulación. No en vano, señaló que hoy por hoy la tecnología es bastante cara por lo que es poco rentable implementar este tipo de sistemas. “Es bastante difícil entrar si no se cuenta con ayudas o los fondos Next Generation por los elevados precios”, añadió. Otra cosa son los proyectos de exportación para que los clientes logren una retribución con sus excedente al vender la energía al mercado, hasta el punto que optan por dimensionar instalaciones fotovoltaicas y que se convierta en otra fuente de ingresos. “Hay empresas que pueden obtener tickets mensuales entre 10.000 y 20.000 euros solo por venta de energía”, aseveró.

Falta de personal cualificado

Su empresa va un ritmo de instalación de potencia en fotovoltaico entre diez y doce megavatios al año y no puede incrementar esa cifra ante la imposibilidad “material”. “No ejecutamos más instalaciones al año por que tenemos un volumen de obra contratada para dos o tres años”, precisó. Y esto se debe a que la compañía no encuentra personal cualificado para poder hacer más instalaciones con la plantilla actual, que asciende a una treintena de trabajadores entre contratos y subcontratas. La oficina técnica de SII está formada por cinco ingenieros, a los que se suman oficiales de primera y tercera y peones.

En este sentido, Gerardo Conrado Choya lamentó que no existe entre los jóvenes una vocación para convertirse en instalador electricista pese a que es un oficio que está “francamente” bien pagado. Citó el sueldo de un oficial de primera que puede llegar a cobrar 2.500 euros. 

Tramitación lenta

En cuanto a la burocracia para sacar adelante los proyectos, el socio de Soluciones de Ingeniería Industrial no dudó en calificar todo el proceso de “infierno”. No en vano, significó que dependen de muchos estamentos para cumplir la legalización y toda la tramitación es concatenada. Hasta el punto que la finalización de un proceso de exportación se dilata al menos un año. “Es muy complejo y farragoso al estar involucrados los servicios territoriales de Industria, la Dirección General y Red Eléctrica Española”, sentenció. 

Choya citó el “atasco” del Servicio Territorial de Industria para la tramitación de un proyecto entre cuatro o cinco meses y luego hay que acudir a otras estancias. “Hay parques solares en las provincias de Zamora y Segovia que llevan más de dos años concluidos y no funcionan por la falta de permisos o estados de tramitación eternos”, lamentó. 

La delegada autonómica de Unef reconoció que la tramitación es “compleja”, por lo que la “avalancha” de solicitudes se encuentra con un “cuello de botella”. “Nos consta que la Junta ha incrementado el personal para la tramitación pero la gran demanda de proyectos hace que haya retrasos”, expuso. Precisó que un proyecto con más de cien kilovatios de venta a red puede dilatarse un año en un momento en que el sector necesita “agilidad” y “facilidades”, ya que, en la actualidad, hay muchos grandes proyectos en marcha. No en vano, Amaya Gómez recordó que Castilla y León es una comunidad con “muchos” puntos favorables, con una media de 2.500 horas de luz solar al año y terreno disponible en las zonas rurales, que no es agrícola.

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