La disparada demanda de bicis se modera

Almudena Álvarez

15 de agosto de 2022

La disparada demanda de bicis en pandemia se modera y los tiempos de espera se normalizan. Las tiendas se ajustan a las peticiones de los clientes y hacen sus pedidos a fábrica ya para el próximo año.

Poco a poco las ventas de bicicletas se van estabilizando en Palencia. La demanda ha caído a niveles prepandemia después del ‘boom’ de 2020, en que se acabaron los ‘stocks’ en tiendas, almacenes y fábricas, y el mercado se ha ido estabilizando, a pesar del golpe de la guerra de Ucrania y los consiguientes incrementos de precios de materias primas y suministros y la inflación.

El furor por el deporte al aire libre tras los duros meses de confinamiento dejó los almacenes vacíos. Las fábricas no daban abasto y las tiendas apuntaban pedidos que podían tardar meses en llegar. «Pero ahora la situación se va normalizando poco a poco», afirma Hugo Méndez, de Biciclo, la tienda de bicicletas situada junto al Puente Mayor.

Mientras en 2020 se incrementaron las ventas en España un 24% y en 2021 la subida registrada fue del 10,76 %, según los datos de la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE), en lo que va de 2022 se está viendo como demanda y oferta se van ajustando. Y aunque los fabricantes advierten de que hasta 2024 no se volverá a tener un mercado tan estable como el que había antes de la pandemia, el sector en Palencia manda un mensaje de tranquilidad. «Eso de que no hay bicicletas es un bulo. Hay bicis para cubrir la demanda», afirma Manuel Romero, que tiene tres tiendas de bicicletas en Palencia, Valladolid y Salamanca y conoce el negocio desde hace 34 años. En su tienda de la calle Juan Ramón Jiménez de Palencia no hay problemas de abastecimiento ni de bicicletas ni de recambios y accesorios, salvo que se pida un modelo muy concreto de un color y talla determinados.

Es cierto que se mantiene la incertidumbre en el sector porque en estos años se ha producido un cambio en el sistema de distribución y el mercado de compraventa de bicicletas ha cambiado mucho. Por una parte, el bolsillo del consumidor fluctúa con los vaivenes de la inflación y la escalada de costes. Y por otra, los propietarios de las tiendas han tenido que aprender a ver el futuro sin disponer de bolas mágicas. «Todo lo que queramos tener en 2023 tenemos que pedirlo ahora, sin saber si lo vamos a vender o no, ni qué es lo que van a demandar los clientes», explica Rodrigo García, de Overbike. Y es que, además de otras muchas cosas, la pandemia, la guerra de Ucrania, la falta de materias primas, los problemas de abastecimiento, el incremento de los costes de materiales como el aluminio o la subida del precio del transporte, que ha obligado a sustituir contenedores de barcos por trenes y aviones para traer el material de Asia, ha arrastrado al último eslabón de la cadena, las tiendas de venta física de bicicletas, que cada vez tienen en las manos un negocio más complejo.

«Antes los proveedores ‘estocaban’ el material para que nosotros pudiéramos pedir y ahora, para poder tener producto, hay que programar a un año vista y sin saber modelos, tallas, colores y precios», resume Manuel Romero, que ha sabido capear los vaivenes de los últimos años a base de programación y previsión.

Lo confirman en Overbike y Biciclo. «Antes comprábamos con antelación el 30% de las bicis que vendíamos en un año; ahora, el cien por cien», afirma Hugo Méndez, de Biciclo. Por eso es tan importante programar, tanto en bicicletas como en recambios, accesorios y material de reparación, para evitar que se alarguen los tiempos de espera y ofrecer un buen servicio también en la post venta.

«Si vendes 200 bicicletas este año, tienes que pedir 200 cadenas para el año que viene y andar avispado con los recambios para no hacer esperar a los clientes», explica Méndez. De esta forma, a base de cálculo, ojo de buen cubero y mucha previsión, están consiguiendo reducir listas de espera que hace un año eran de 4 o 5 meses y que ahora están en periodos «más normales» de 15 o 20 días. «Es cierto que hay determinados productos que no encuentras si buscas cosas muy concretas, pero eso no solo ocurre con las bicicletas, también con los repuestos», añade Manuel Romero. Pero lo importante es que «no hay listas de espera de un año, salvo en determinados modelos que son menos demandados y tienen que esperar a que el fabricante le interese incluirlas en sus líneas de fabricación», asegura Hugo Méndez, que señala que esto suele suceder con las gamas más altas, cuyas ventas han caído ligeramente en su establecimiento (del 20% al 15%). Por eso y porque los bolsillos están más desinflados que nunca hasta el punto de que casi siempre se financian para no desprenderse de golpe de los 6.000 o 9.000 euros que cuestan.

También los clientes deben ajustarse a lo que hay en la tienda o lo que va a llegar en siguientes remesas porque, como explica Rodrigo García, «las tiendas tenemos asignados unos modelos y unas cantidades, y eso es lo que vamos a tener el año que viene». Por eso a veces es imposible encontrar un modelo concreto de una talla y color en una tienda, pero sí se puede encontrar en otro establecimiento.

A un año vista

Y por eso también, las tiendas intentan ajustar sus compras a un año vista sabiendo que cualquier margen de error va a suponer quedarse sin los modelos más demandados o llenar sus almacenes de modelos que tendrán que acabar liquidando. «Hoy en día se fabrica bajo pedido y los fabricantes prácticamente están fabricando las bicicletas que nosotros compramos», insiste Manuel Romero.

Además, todos han tenido que ajustar sus márgenes –proveedores, fabricantes, distribuidores y tiendas– en la misma medida en que los precios han ido subiendo, porque todo se ha encarecido. «Todos estamos trabajando con más previsión y menos márgenes», asegura Manuel Romero, aunque el último eslabón de la cadena es el que más riesgo corre porque «nos han trasladado el estocaje a las tiendas y eso requiere capacidad logística, económica y mental, para hacer una programación acertada».

Las ventas de bicicletas eléctricas están experimentando un incremento en Palencia. «Es fácil subir cuando partes de cero, pero lo cierto es que es un sector que va creciendo a pasos agigantados», apunta Manuel Romero, que ve como el negocio de las bicis eléctricas va creciendo paulatinamente, aunque en Deportes Manolo siga sin pesar mucho en el negocio.

En cualquier caso, es evidente que la tendencia es al alza y hay países de Europa donde el 80% de las bicicletas son eléctricas. Para eso falta mucho en Palencia, pero lo cierto es que el cliente cada vez las demanda más porque no requieren una forma física muy exigente y permiten hacer un deporte moderado sin perder comba. Además, se convierten en un vehículo ideal para las personas más mayores o las que tienen algún problema físico. «Puedes ir con gente que entrena o subir cualquier cuesta sin esfuerzo, incluso subir al monte. Puedes ir a cualquier sitio y no necesitas estar en muy buena forma física», afirma Rodrigo García, propietario de Overbike, donde se está notando el tirón y las ventas de bicicletas eléctricas han crecido un 10%. «Se están demandando mucho, es lo que más está aumentando en ventas», añade.

En Biciclo también han experimentado el ascenso, pues el 30% de sus ventas son bicicletas eléctricas, casi todas para hacer deporte y prácticamente nada para moverse por Palencia, una ciudad donde queda mucho rodaje para juntar las palabras movilidad, urbana y sostenible.

Pero también son las que más problemas de abastecimiento tienen, por todos los componentes eléctricos y electrónicos que vienen de Asia, y las que están sufriendo un mayor incremento de precios. Sin obviar toda la desinformación que hay entorno a la bici eléctrica. «Algunos piensan que son motocicletas y que no hay que dar pedales», señala Hugo Méndez.

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