Francis Chapelet, un ‘órgano vital’ en la Tierra de Campos de Palencia

El Norte de Castilla

23 de agosto de 2021

El músico francés continúa, a sus 83 años, su labor de conservación de órganos hispanos en Abarca de Campos

La provincia de Palencia cuenta con un centenar de órganos catalogados y es la que más tiene en condiciones de tocar.

 

Chapelet inició su labor de restauración con los dos órganos de Paredes, para después poner el foco en los de Fuentes de Nava

Sus dedos se deslizan por un teclado que resuena en la localidad palentina de Abarca de Campos. Un pequeño municipio que ha conquistado el corazón del francés Francis Chapelet, y donde aún con sus 83 años presume de su gran habilidad tocando el órgano hispánico. El reconocimiento a este talento se ha traducido en la creación de una fundación a su nombre que cuenta ya con once años de antigüedad y cuya labor principal es proteger estos instrumentos. Conservar la cultura musical que se desprende del órgano ha sido una de sus grandes motivaciones y por ello, la recuperación de este instrumento se ha situado en la cúspide de sus preocupaciones profesionales.

Una trayectoria que comenzó en el Conservatorio Nacional de París con sus primeros premios de órgano, improvisación y armonía hasta convertirse en miembro de las dos comisiones de protección de órganos del Ministerio de Cultura. De la mano de su interés por dar a conocer la melodía originada por el órgano hispánico, ha impulsado su estudio a través de la recuperación de numerosos órganos por toda la geografía española durante cuarenta y seis años hasta culminar su trabajo en la fundación en Tierra de Campos. Una labor que define como «realmente impresionante» y especialmente en la provincia de Palencia que «destaca respecto a otras zonas por el gran patrimonio en órganos que posee».

De hecho, desde su llegada a la capital encontró en los municipios de Palencia la respuesta a sus ansias de restauración y recuperación del instrumento. Desde que comenzara contactando con un organero para arreglar los dos órganos de Paredes de Nava, la provincia palentina se ha mostrado perpleja al ver el recorrido del francés con el fin de convertirla en un referente del órgano. Años más tarde puso el foco en los dos órganos de Fuentes de Nava hasta explorar las posibilidades de distintos municipios como Frechilla, Abarca, Ampudia, Castromocho, Capillas y Villaumbrales.

Durante veinte años fue catedrático de Órgano en el Conservatorio Nacional de Burdeos y director de la Academia Internacional de Órgano en Tierra de Campos, aunque desde hace unos años Chapelet ha seguido desarrollando su actividad como concertista internacional, colaborando en las campañas de investigaciones organísticas en América. Ahora, pone la mirada del futuro en Abarca de Campos que lleva viendo explotar su arte durante décadas y donde las renovaciones son continuas. A los tres órganos, el piano de cola, un clave y un armonio con el que contaba el auditorio de la Fundación, se suma la reciente instalación de un pedalero para el gran órgano.

Una incorporación novedosa que se ha introducido para la nueva edición del Festival de Música de Abarca de Campos y que ya ha contado con varios conciertos. La vuelta a la música supone un halo de esperanza después de un año sin apenas conciertos que en esta ocasión Chapelet reconoce orgulloso que «se están recuperando, aunque con un aforo más reducido». El pasado 14 de agosto, el organista ofreció un concierto en la Iglesia de San Sebastián del municipio donde tocó con el órgano hasta diez piezas en presencia de los vecinos que se acercaron a disfrutar del acto.

Tal y como el mismo asegura, los conciertos de órgano tienen éxito entre la población palentina. Precisamente esa cultura arraigada a este instrumento es lo que le motiva a permanecer en Tierra de Campos y continuar observando las posibilidades que ofrece la provincia en relación a esa pieza. «La provincia de Palencia es la que más órganos tiene en condición de tocar», asegura el músico. El último inventario realizado reflejaba esta afirmación al hallar «una centena de órganos, algo increíble comparado con otros lugares». Aunque algunos de ellos están en ruinas y resulta complejo su recuperación, sí que se han encontrado muchos que se podrán rescatar para sumar a la colección que presenta Palencia.

La recuperación y la conservación van de la mano, y en esta tarea Chapelet reconoce que juega un papel fundamental la Diputación de Palencia. «Cuando las asociaciones organizan un concierto, la Diputación manda un organero para afinar el órgano antes de la actuación y sinceramente no conozco otras provincias donde se haga», asegura el francés. La Fundación Francis Chapelet recibe 4.000 euros a través del convenio de colaboración en materia cultural para su mantenimiento, estudio, conservación y difusión del órgano ibérico y su músico en la provincia de Palencia. Y con especial atención a Tierra de Campos puesto que la administración lleva años implicada en la promoción del instrumento musical. Una partida presupuestaria destinada a este dominio que para el músico supone «un reconocimiento que se tome en consideración este aspecto».

Y es que la administración provincial se ha propuesto convertir el órgano en parte del atractivo de presentan algunos municipios como es el caso de la Villa Romana La Olmeda que va a incluir un órgano hidráulico con el fin de programar conciertos y charlas didácticas, así como su exposición durante el recorrido de la visita ordinaria de la Villa. Una oportunidad que Francis Chapelet considera para conservar esa cultura musical y que imita «la experiencia que se ha hecho en otras ciudades como en París y que funciona realmente bien». El ‘hydraulis’, que se popularizó en la antigua Roma y cuyo uso se extendió por todo su imperio tiene un sonido distinto al órgano ibérico que domina Chapelet. Sin embargo, explicar las diferencias resulta «demasiado complejo si no se tiene en mente un dibujo de ambos para comparar su estructura».

No obstante, lo que seguro hará que continúe la tradición del órgano será la enseñanza a nuevas generaciones. Hace cinco años comenzó el proyecto de dirigir un taller donde enseñaba a tocar y a conservar los instrumentos. El éxito del principio llevó a que una treintena de alumnos se decidieran a aprender a tocar esta pieza, sin embargo, tal y como lo define el francés resulta «complicado porque hay que tener mucha fuerza de voluntad y dedicación ya que hay que estudiar mucho». La experiencia de profesor fue para Chapelet una vivencia extremadamente agradable ya que «es gratificante cuando ves que alguien tiene ganas de empezar y vas observando sus avances».

Ser testigo de cómo se iniciaban los alumnos con la ignorancia total del órgano y han evolucionado hasta tocar alguna pieza sencilla era para el francés la motivación de esa labor como instructor. Ahora reconoce que ese tiempo pertenece al pasado. «A mi edad la enseñanza ya pasó, ahora prefiero contemplar las cosas», explica. Sin embargo, a pesar de haber cerrado ese ciclo no lo toma con «una sensación de haberlo abandonado, sino como el fin de una etapa de la que ya me olvido». Un cambio de vida que transforma en una mirada al mañana, aunque reconoce que «puede resultar demasiado presuntuoso con ciertos años pensar en el futuro porque el futuro es la desaparición, pero yo pienso en lo que me queda por vivir».

A pesar de que el mañana es incierto, las ganas por tocar y disfrutar de conciertos continúan para el francés. El Festival Internacional de Música de Abarca de Campos cuenta con un asistente incondicional cuando se trata de conciertos de distintos artistas, y por supuesto con un referente en el órgano del que disfrutan los vecinos. Un francés convertido por el pueblo en un abarqueño más que ha encontrado en el municipio un lugar donde siempre es un placer «dar la nota».

 

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