El ciberacoso se impone como la mayor causa de ‘bullying’ en la comunidad

El Norte de Castilla

6 de noviembre de 2022

Se ha duplicado en los últimos cuatro cursos. La Fiscalía de Valladolid lleva a los tribunales cinco casos al año. El 40% de los adolescentes ha recibido mensajes de contenido sexual en redes sociales.

El ciberacoso se ha consolidado como la primera forma de ‘bullying’ escolar en los centros de Castilla y León, por encima del acoso escolar ‘directo’ y físico. De hecho, el ciberacoso casi se ha duplicado en los últimos cuatro años. Mientras, los casos de acoso convencional ‘solo’ ha aumentado un 18,5% desde 2018, y son ya bastantes menos que el uso de las redes para violentar a compañeros.

Las memorias del Observatorio para la Convivencia Escolar de Castilla y León confirman el avance de los expedientes en uno y otro caso, aunque los datos de los últimos tres cursos sufren la distorsión lógica del cierre de colegios decretado en marzo de 2020 y hasta fin de curso durante la pandemia.

Así, en el curso 2020-2021, el primero de vuelta a la presencialidad en las clases, los centros de la comunidad confirmaron 66 casos de ciberacoso entre sus estudiantes, frente a los 75 del curso pasado, es decir, un incremento del 13,6% de casos. En el curso interrumpido 2019-2020, la cifra apenas llegó a los 40 casos.

Llama la atención el cambiante sesgo de género. Frente al equilibrio de casi el 50% de víctimas masculinas y femeninas del binomio 2018-2020, se pasó a una clara feminización de estas prácticas (62% en chicas en el curso pasado), para pasar el último curso a cebarse ligeramente más con los chicos (56%).

La Memoria de la Convivencia Escolar ya mostró su preocupación por el hecho de que la interrupción de las clases mostrara un lógico desplome de las denuncias de acoso, mientras «el ciberacoso se incrementó en más de un 5%, aunque se produce antes de la suspensión de la actividad lectiva presencial». Durante el encierro obligatorio en casa, también descendió un 30%. «Previsiblemente por el mayor control que los padres ejercían sobre los dispositivos móviles de sus hijos», explican quienes han trabajado en la elaboración de la Memoria.

Fuentes de la Fiscalía de Menores también han mostrado su preocupación por el «constante aumento de casos de difusión ilegal de imágenes». También advierten de que «el ‘bullying’ ya no se acaba en el colegio» y de que, «con la versión ‘ciber’, el hogar ya no es el espacio de confort y seguridad» para los menores. Solo en Valladolid, la Fiscalía del Menor se ve obligada a judicializar entre 4 y 5 casos al año debido a su gravedad.

La evolución del acoso tradicional presenta una escalada menos pronunciada. Los 54 casos confirmados en 2018-2019 han dado paso en cuatro años a los 64 que los coordinadores de convivencia de los colegios expedientaron durante el curso que finalizó en junio (18,5% más).

Aumento progresivo

En medio quedan los apenas 20 casos del atípico 2020 y los 47 del pasado. Pero, si cerramos el foco a estos dos últimos ejercicios, el aumento de investigaciones alcanza un preocupante el 36%. En el acoso, el dato más llamativo es de la progresiva masculinización. En este último curso 8 de cada 10 víctimas eran varones.

Detrás de estos casos confirmados hay muchos otros informes abiertos en cumplimiento de la Orden 1071/2017 de la Consejería de Educación por la que se estableció el Protocolo específico de actuación en supuestos de posible acoso en centros docentes.

De hecho, los ciberacosos o de acosos apenas son la tercera parte de todos los que se estudian. En el último periodo, la cifra de trámites abiertos alcanzó los 411, frente a los 336 del año anterior. Es un aumento del 19% que remarca además el sesgo masculino. El 70% de los implicados (275 sobre 411) son chicos.

El pasado viernes se celebró el Día Contra el Acoso Escolar. Aunque hay un consenso generalizado en la comunidad educativa de Castilla y León de que no es una de las regiones más castigadas por estas prácticas, los sindicatos de la enseñanza acusan a la Consejería de Educación de incumplir la Ley del Menor en esta materia. «Esta norma obliga a poner un Coordinador de Bienestar en cada centro. Pero no se está cumpliendo porque la Junta aduce que, con la labor del Coordinador de Convivencia es suficiente», lamenta Christina Fulconis, del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza (STECyL).

Tiempo escaso

Estos profesionales dedican tres horas a la semana, pero solo están presentes en los institutos de Enseñanzas Medias (ESO y Bachillerato). Un horario «escaso e insuficiente» para su labor de seguimiento y control, según las centrales consultadas.

El miembro del Observatorio de la Convivencia Escolar por el sindicato CSIF Mariano González considera que «a pesar de que los datos globales de evolución no son malos, hay que poner todos los medios, en especial una atención más personalizada, para tratar de erradicar estas situaciones». En este sentido, advierte de que las ratios de alumnos por aula han subido con el final del desdoble de aulas por la pandemia. Y vaticina que, a medio plazo, «la subida del ciberacoso va a ser fuente de problemas».

Fuentes de la consejería insisten en que el actual despliegue de coordinadores de convivencia «están cumpliendo su labor con satisfacción», por lo que no contempla una revisión al alza de este colectivo.

Una encuesta reciente del colectivo Educar es Todo recoge que el 25% de los menores encuestados en Castilla y León han sufrido algún tipo de acoso, una cifra muy por encima de la media nacional del 10%. Este estudio recoge que tres de cada diez padres de la región no saben lo que hacen sus hijos en las redes y que el 40% de los chavales no consideran acoso insultar desde su teléfono móvil.

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