Diez Lugares para pasear por  Tierra de Campos según Paula Antón

Diario Palentino

2 de octubre de 2022

Le gusta pasear por los pueblos y paisajes de la geografía palentina. He estado en el parque de aventura, he hecho rutas como la Senda del Oso y he visitado iglesias románicas cercanas como la de San Cebrián de Muda o la de San Salvador de Cantamuda. He aprovechado el deshielo en verano para bañarme en sus embalses y disfrutar de su paisaje con grandes montañas, dice Paula.

Paula Antón, estudiante de doctorado nos cuenta su pasión por viajar y concretamente  por la provincia de Palencia. Nos comenta que  viajar, conocer nuevos lugares y culturas son algunas de sus aficiones. También le encanta hacer rutas, disfrutar de la naturaleza y cada vez que puede se escapa a los pueblos de sus abuelos.

TRAYECTORIA: Realizó el grado en ADE y el máster en Inteligencia de Negocio y Big Data en entornos seguros en la Universidad de Burgos. Actualmente reside a orillas del Arlanzón y compagina su trabajo en la Universidad con el doctorado en Economía, investigando sobre optimización de recursos sanitarios.

 

Sus diez lugares

1. Frechilla.  «El pueblo de mi madre es, sin ninguna duda, mi lugar favorito. Como suelo decir a la gente que lo visita, es un pueblo típico de  la comarca de Tierra de Campos con sus palomares, su silo, su pósito y sus casas de adobe. Según vienes por la carretera desde Palencia, la impresionante torre del campanario de la iglesia te da la bienvenida y te acoge como un frechillano más. Pero aún más belleza hay en su interior. El baile de la Redondilla, la ermita de San Miguel, las fiestas patronales y las gentes del pueblo hacen de esta localidad un sitio que merece la pena visitar y en el que yo disfruto mucho cada vez que voy».

2. Cristo del Otero de Palencia. «¡Cómo no citar este monumento! Es el referente palentino por naturaleza. Como buena palentina presumo de esta escultura allá donde vaya. Desde mi barrio, el Ave María, siempre he podido observarlo y acudir a sus tan conocidas fiestas a recoger el pan y el quesillo. Además, subir hasta el mirador tiene su recompensa: poder ver toda la capital y sus alrededores».

3.Ampudia.  «Para mí, esta localidad es un fiel retrato de un pueblo castellano con sus calles empedradas, sus soportales, su castillo y la Giralda de Campos. Un lugar, sin duda, que está repleto de arte y de historia».

4.Esclusa del Canal de Castilla en Calahorra de Ribas.  «El Canal de Castilla es una obra arquitectónica muy importante en la provincia de Palencia. Esta triple esclusa deja boquiabierta a toda aquella persona que la ve. Desde el puente se puede observar una imagen inédita. Pero no solo en este punto he disfrutado del Canal de Castilla; también he practicado piragüismo en Villaumbrales, he montado en el barco de Frómista, he paseado por los caminos de sirga en Alar del Rey y me he bañado en Abarca de Campos, entre otras actividades». 

5.Carrión de los Condes. «Es una parada obligatoria en el Camino de Santiago y donde siempre te encuentras peregrinos. He paseado por sus calles en diferentes ocasiones, he visitado monumentos e iglesias, he asistido a conciertos de órgano, he visto la iluminación navideña y he comido un rico lechazo. Recientemente acudí a las Edades del Hombre en esta localidad y fue una grata experiencia». 

6.Palacio Provincial de Palencia.  «Uno de los edificios más emblemáticos de la capital palentina. En su fachada principal se representa una alegoría de Palencia y dos palentinos, un hombre y una mujer vestidos con el traje regional. En el sótano de este lugar he pasado muchas tardes ensayando con el grupo provincial de danzas, etapa que recuerdo con gran cariño». 

7.Pico Curavacas.  «La Montaña Palentina es una obra de arte de la naturaleza. Sus picos, como el Curavacas, te regalan paisajes inolvidables. Desde pequeña he tenido la suerte de disfrutar de este entorno cuando me iba de campamento o acampadas con los scouts. Haciendo rutas vivía experiencias únicas y he aprendido a apreciar realmente el valor de la naturaleza». 

8.Monte el Viejo.  « Muy bonitos recuerdos tengo en este lugar pues cuando era pequeña solía ir con mi familia los fines de semana a caminar, a volar la cometa, a jugar, a ver los ciervos y muchas veces aprovechábamos y nos quedábamos a comer. Ya de más mayor he subido a ver las estrellas e incluso he acampado allí».

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