Castromocho bendice a sus mascotas

Dámaso

17 de enero de 2019

Hoy centenares de vecinos de toda la provincia miman a sus mascotas en el día de San Antón. Castromocho lo celebra con gran solemnidad desde tiempos inmemoriales. 

San Antón se convirtió en patrón de los animales porque, según cuenta la leyenda, curó la ceguera a unos jabatos. La vida no debe ser de color de rosa para un cerdo salvaje –y menos aún en aquel Egipto del siglo III en el que se dató ese supuesto suceso– pero aquellas crías de jabalí pudieron ver lo que les rodeaba gracias a aquel milagro que se recuerda cada 17 de enero, una fecha en la que feligreses de todo el mundo hacen cola a las puertas de las iglesias para que sus animales reciban la bendición.
Una de esas iglesias que recibieron la visita de numerosos animales fue la de San Miguel en la capital palentina, en la que perros, gatos y hasta un hurón sintieron en su pelaje la humedad del agua bendita en una gélida mañana que sirvió para que algunos reflexionaran sobre las posiciones que han ganado los animales en la sociedad en los últimos años. «Los animales se merecen que los tratemos mejor porque los humanos somos hipócritas, malos y vengativos, pero los animales, no», sentenció la vecina Carmen Cuesta, que hacía cola para que su perro fuera bendecido por el párroco Fernando Salomón.

Poco antes, otro vecino, Antonio Regaliza, reconoció que el estatus que están ganando los animales en la sociedad es, en ocasiones, desmesurado. «A un animal hay que tratarle bien, pero sin pasarse. Cada uno debe tener su sitio y, aunque algunos dan de comer jamón al perro y duermen con él, a las personas hay que cuidarlas como personas y a los animales, como animales», sentenció Regaliza frente a la iglesia de San Miguel.

Castromocho y San Antón
Si la capital palentina celebró esta festividad, la provincia no se quedó atrás. Y es que localidades como Castromocho reunieron animales tan variopintos como caballos, burros, tortugas, gallos y corderos junta a una iglesia que bien podría haber sido el arca de Noé, pero el diluvio universal no llegó y los animales podrán seguir disfrutando en las casas de esos que, según Carmen, son hipócritas, malos y vengativos, aunque no todos. Solo había que mirar ayer a Luna, una perra de raza wetsly a la que su dueña llevaba en un carrito especial «para que no se canse, la pobre».

San Antón ha perdido devotos en Palencia –en la cofradía ya solo quedan unos 60 inscritos y, según uno de los cofrades,«40 no pagan»–, pero a medida que la cofradía ha perdido peso, las mascotas han ganado en calidad de vida, al menos varias de las que fueron bendecidas ayer. Que se lo pregunten a Luna, que ya no se cansa durante sus paseos, o a la gata siamesa de casi 10 kilos que se paseó junto a la iglesia con su dueña. Y es que, por mucho que diga Antonio, no sería extraño, que alguno de los palentinos que ayer fueron a San Miguel hayan dormido la pasada noche con su mascota en la cama después de cambiar el ‘Dog Chow’ por jamón serrano.

El Norte de Castilla, jueves, 17 enero 2019

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