62 voluntarios digitalizan el Archivo Diocesano

El Norte de Castilla

4 de septiembre de 2022

62 voluntarios digitalizan el Archivo Diocesano que se trasladará al Seminario. Partidas de bautismo y matrimonio, con documentos más antiguos de la Abadía de Lebanza, conforman una documentación de un valor inestimable. El Archivo cuenta con documentos de las 400 parroquias de la provincia, que se centralizó a partir de 1970

Dionisio Antolín y José Ángel Arija se embarcaron en 2019 en un proyecto que ya cuenta con 62 voluntarios. El Archivo Diocesano, ubicado en el Obispado y que pronto se trasladará al Seminario Mayor, alberga miles de libros y textos sin documentar. Sin embargo, el número de personas interesadas en conocer su árbol genealógico aumenta considerablemente. Muchas de ellas, acaban quedándose allí y ayudan en las arduas labores de gestión de los documentos.

La centralización de los archivos de las 400 parroquias que hay en Palencia se comenzó entre los años 70 y 80, pero la era de Internet ha obligado a que todos documentos deban estar catalogados y bien organizados. Bases de datos y archivos sobre nacimientos, defunciones, bautismos, matrimonios, cuentas y contabilidad, testamentos, censos, impuestos, sepulturas y otras escrituras son los documentos mayoritarios del Archivo, que se dividen esencialmente en dos partes, libros sacramentales y libros de historia.

Aunque el Archivo Diocesano está cerrado al público, sus puertas están abiertas para todo aquel que quiera ayudar, lo que supone un aprendizaje asegurado. Después de hacer un curso en Roma de formación en archivos por petición del obispo Manuel Herrero, Dionisio Antolín fue haciendo del Obispado su lugar habitual de trabajo, su hogar. Allí pasa horas indexando partidas sacramentales, digitalizando y organizando a todos y cada uno de los voluntarios que forman parte de todo el proceso, además de los tres becarios que hay en verano. «Con los datos que tenemos de las parroquias de los pueblos podemos reconstruir un árbol genealógico muy detallado, remontándonos cientos de años, siempre que estén dentro de la provincia», detalla Dionisio. Se estima que hay partidas desde mediados del siglo XVI.

En otra sala del Obispado, José Ignacio Gómez se encuentra digitalizando un libro sobre los bautismos realizados en Villaviudas entre 1713 y 1752. «El primer paso del proceso consiste en digitalizar, página a página, los textos y documentos, algunos en peor estado que otros», sostiene José Ignacio. Lleva tres meses como voluntario y puede llegar a digitalizar más de siete libros al día. La selección va por orden, pero si hay alguna demanda de algún usuario, se le da prioridad. Sobre las partidas digitalizadas ya se puede empezar a indexar y catalogar. Esto permite que no se deteriore el libro y se pueda trabajar con facilidad sobre el soporte digital. Clemente Pareja y Pablo Melo son otros dos voluntarios que se encargan de la modernización del catálogo virtual. Concretamente, desarrollan aplicaciones y bases de datos, proporcionando el servidor web a la página de la Diócesis.

«He descubierto un nuevo mundo», apunta Cecilia Correas, una de los tres becarios del Archivo Diocesano. Estudió Filología y tras hacer un Máster especializado en Paleología (estudio de lenguas antiguas), se interesó por la tremenda labor que hacen en el Obispado. Recibe a usuarios para atender sus diferentes demandas, gestiona incidencias y bases de datos. Asimismo, indexa, cataloga y analiza documentos antiguos. «Indexar consiste en hacer un índice organizado y complejo del contenido de un texto», explica Cecilia. Esto ayuda a la hora de buscarlo posteriormente. Un texto enrollado y con sello de plata puede ser una partida de nacimiento, una carta real real o bien un pleito entre dos vecinos. «Es increíble lo que puedes aprender de la vida y costumbres de hace 400 o 500 años». Según la apariencia, idioma y otras características hace una descripción del texto que se almacena en los fondos documentales de la Diócesis.

Gonzalo Pascual y Miguel Ros trabajan en la digitalización del Archivo Diocesano

Javier Aguado, natural de Monzón, es voluntario desde 2019. Sin embargo, se interesó por su árbol genealógico y su ascendencia palentina hace diez años, cuando comenzó a visitar el Archivo Diocesano en el Obispado. En este momento, investiga el árbol genealógico de un amigo que le ha pedido el favor. «El mío hace ya tiempo que lo completé, logré reunir hasta 100 nombres, aunque hay personas que tienen hasta 5.000 nombres de antepasados, siempre y cuando no se salgan de la provincia de Palencia», detalla Javier Aguado. Ayuda como voluntario trabajando la mayor parte desde su casa. Al Obispado solo acude para consultar los documentos que aún no están indexados. «En mi tiempo libre, en vez de ver el fútbol, ayudo a digitalizar nuestra historia y patrimonio», sostiene Javier. El libro más antiguo sobre el que ha trabajado es de 1550.

Todo el Archivo Diocesano se encuentra en el depósito ubicado en la última planta del Obispado. Allí se distribuyen en varias salas archivados en estanterías metálicas. Están catalogados mediante códigos de números y letras. Mientras el Catálogo Virtual toma forma, serán trasladados al Seminario Mayor previsiblemente para finales de septiembre, cuando termine la obra que está habilitando varias salas en calle Cardenal Almaraz. El principal motivo del traslado es la conservación de los documentos, actualmente en riesgo por las condiciones de humedad y riesgo de incendios de la Diócesis. «Durante la pandemia, descubrimos goteras y humedades en el techo de una de salas», explica Dionisio. Avisó al Obispo de inmediato, y se pusieron en marcha las obras para el traslado. Esto podría dañar a los documentos más antiguos. «Los legajos de la Abadía de Lebanza, datados del año 932, son los textos más antiguos que conservamos en la Diócesis», explicó Dionsio. También se teme que el peso de todos los libros esté afectando a la última planta, y en consecuencia, a la estructura de todo el edificio.

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