Dámaso

16 de marzo de 2013

El sacramento de la madurez cristiana, es decir, el de la Confirmación lo recibirán mañana domingo 17 de marzo  María Curieses, Cristina Torío y Beatriz Atienza de manos de Excelentisimo Sr. obispo de Palencia D. Esteban Escudero en la iglesia parroquial de San Esteban a las 11:30 horas.  
En nuestra vida cristiana, el tránsito a una etapa de mayor madurez también existe. La edad adulta cristiana, en efecto, nos llega a través de un sacramento que llamamos “Confirmación”.
La Confirmación actualiza las promesas que nuestros padres y padrinos hicieron por nosotros en el Bautismo. En la Confirmación, somos nosotros mismos los que confirmamos precisamente aquel compromiso de renunciar a las obras del mal para convertirnos en miembros de la Iglesia con plenos derechos y plenos deberes, es decir, nos hacemos mayores de edad en el ámbito de la fe.  
El  momento culminante de la Confirmación es la UNCIÓN; es decir, cuando se nos unge con el santo crisma, aquel aceite de oliva mezclado con perfumes y consagrado por el Obispo en una Misa especial al inicio de la Semana Santa.
 El santo crisma es un símbolo que proviene de una antigua tradición. En el pasado, era el único perfume, y por tanto, era el líquido que se imponía sólo sobre reyes y sacerdotes. El aceite perfumado también se imponía al cuerpo de los soldados, porque los hacía menos vulnerables a ser capturados por el enemigo.
Por esta razón, la Iglesia ha conservado el óleo como signo de la Confirmación: porque con su unción en el Sacramento, el cristiano participa de modo especial en la vida de Cristo: sacerdote, profeta y rey. Como sacerdote — distinto del sacerdocio ministerial que se recibe con el orden sacerdotal — el cristiano está llamado a consagrar el mundo; como profeta, a anunciar el Evangelio a todos y en todos los ámbitos de su vida; como rey, a proteger y defender la Iglesia.
Es importante saber que, como sacramento, la Confirmación no “simboliza” estas cosas. Ellas realmente suceden. El cristiano confirmado verdaderamente se convierte en sacerdote, profeta y rey.
La Confirmación, por tanto, convierte al cristiano en un miembro pleno de la Iglesia. A partir de este sacramento, el fiel ya no puede hablar de “la Iglesia” como algo ajeno o distinto a él o ella. Quien ha recibido la Confirmación es miembro pleno de la Iglesia. Y en consecuencia, ya no puede preguntar “¿Por qué la Iglesia…?”, sino que pregunta “Por qué yo…?” Los dolores, los sufrimientos, las faltas y los aciertos de la comunidad eclesial son ahora suyos.
Impartir el Sacramento de la Confirmación es uno de los ministerios que le corresponden directamente al Obispo; y aunque es una facultad que puede delegar, es el obispo, como sucesor directo de los Apóstoles, el ministro ordinario de la Confirmación.
 ¿Por qué? Porque de esta forma se expresa claramente la relación que existe entre quienes reciben o han recibido la Confirmación y la sucesión de los apóstoles.
 Aunque la Confirmación puede recibirse en cualquier momento de la vida, con la sola condición de estar bautizados y tener uso de razón, este sacramento suele impartirse a adolescentes y jóvenes. Por ello, la Confirmación es una ocasión para preguntarse con más intensidad y claridad sobre los planes que Dios tiene para nuestra propia vida.
Mañana, 17 de marzo, 3 jóvenes de nuestro pueblo, María Curieses, Cristina Torío y Beatriz Atienza van a recibir de manos del obispo de Palencia Excelentísimo Sr. Esteban Escudero este hermoso sacramento de la madurez cristiana. Será a las 11:30 en la iglesia parroquial de San Esteban.
Enhorabuena a todos ellos y sus familiares.

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